domingo, 28 de diciembre de 2008

Naturaleza (Especial)

Naturaleza
By Insana.

Hace poco recibí una carta que hablaba sobre el futuro de la tierra. La carta se leía en titulo como: “Carta escrita en el 2090”. Al comenzar a leerla me sorprendí mucho porque, la misiva contenía una terrorífica explicación sobre lo que el futuro nos depara. La escasez de agua era el punto de partida de esta misiva. Explicaba, con claros detalles (la mayoría “supuestos” científicos) las condiciones en las que viviremos los humanos en un futuro, donde la escasez del agua seria un factor determinante. Debo admitir que la misiva me sorprendió.


Actualmente tengo la oportunidad de ver a personas luchando en contra de los efectos casi irreversibles del deterioro ambiental, causado principalmente por los humanos. La evolución de las masas lleva impregnada consigo misma un “retroceso”, por así llamarlo, de lo que pudo haber sido un proceso positivo para nuestro medio ambiente. Es decir, que a diferencia de lo que por lógica debería esperarse, señalando que por medio de la evolución las personas aumentamos nuestra inteligencia, pareciera que la perdemos paulatinamente al no procesarla íntegramente junto a factores determinantes que la misma debería poseer, como la intuición, y la presteza hacia la comprensión de factores tan importantes en la vida humana como lo es la naturaleza. Esta claro que hemos ido de la mano de la misma desde nuestros inicios. De alguna forma u otra nos hemos enrolado en ella, tomando de ella sus frutos, comprendiendo muchas de nuestras funciones a través de los ejemplos que ella nos brinda. La hemos personificado, pero aun así la hemos dejado en un segundo plano. ¿Qué somos los humanos sin la naturaleza realmente?, ¿es necesario darse cuenta que la misma necesita ser reafirmada en nuestra cultura como algo sumamente importante?

viernes, 26 de diciembre de 2008

Nadie ha salido de ahi (Sueños)

Nadie ha salido de ahi
By Insana.

Estoy en Nueva York. Trabajo en un enorme restaurante de no se que tipo de comida. Es el futuro, por lo que me doy cuenta. Las personas visten de una manera que nunca había visto mas que en las pasarelas de Gucci. Las mujeres con largas plumas en sus cabezas, sombreros que peleaban contra la gravedad, y minivestidos que permitían ver sus pezones y el vello entre sus piernas. Pero eso era la “moda”.

El restaurante esta a rebosar. Para tener acceso al lugar tienes que subir una escalera como en las pirámides mayas, no tan grande, pero si bastante elevada. En la entrada hay una terraza con gente que come bolas verdes de no se que cosa, con cubiertos que jamás había visto en mi vida. El restaurante por alguna razón esta a rebosar. Pero las personas están de pie, no te dejan pasar. Todas miran atentas el televisor de pantalla gigante que cuelga sobre sus cabezas… el tipo de la televisión da una noticia importante y todos se quedan con la boca abierta. Es mi oportunidad de escabullirme por la puerta del sótano, que en ese momento esta descuidada (tengo la sensación de que esa es mi única misión). El gerente (que no es otro más que M.Pa.Bill) tiene restringida la entrada a TODAS las personas sobre este lugar. Nadie puede bajar por esa puerta porque parece que ahí se oculta algo muy importante. Pero yo lo he descubierto, yo se que es, por eso para mi es necesario escabullirme hacia ahí y encontrarlo. Cuando veo que nadie me ve, le guiño el ojo a Yukito de Sakura Card Captors, que me dice que todo saldrá bien. Toya también esta ahí, y ambos me acompañaran. También esta 20cm, al único del trabajo que quiero “llevarme” conmigo, así que le notifico de mi plan, y justo cuando lo tomo por el brazo para irnos corriendo de ahí, me detiene por una oreja y me dice que nos atraparan… pero ya es muy tarde para mi, y comienzo a correr dejándolo atrás… entonces veo del otro lado a M.Pa.Bill que comienza a gritarle a todos que me detengan, y yo me escabullo uno a uno, resbalando y brincando sobre las mesas con la carta del salto de Sakura Card Captors y al llegar a la puerta le doy una fuerte patada, y bajo las escaleras de caracol rápidamente… pero ellos ya no vienen detrás de mi. Nadie se atreve a bajar por esas escaleras… escucho la voz de M.Pa.Bill que les dice a los demás:

-No importa. ¿Alguien lo puede cubrir mientras consigo otro trabajador?... nadie ha salido de ahí y no es necesario que nos molestemos por él. Ahí fue cuando desperté.


···
Wake up: [Soñado en la fecha 19.Diciembre.08] No se porque pero este sueño me parece muy interesante. Recuerdo muy bien que durante todo el sueño sentía una adrenalina de superhéroe, es decir, estaba seguro de que algo tenía que hacer yo y que eso me glorificaría en la historia. Era el futuro… eso no se que podría significar. La aparición de Yukito y de Toya seguramente se deben, al igual que la carta del salto de Sakura, a que no he dejado de ver Sakura Card Captors en Youtube porque esta muy emocionante. Desde que contrate el Internet he estado viendo todas las series de caricatura que veía cuando era un niño, y Sakura me dejo picado de siempre. M.Pa.Bill, quien es el verdadero gerente del Papa`s Bill, el lugar donde estoy trabajando ahorita, es un hombre gruñón y creo que en el sueño no cambia nada. Pero esa sensación de que ahí, en el sótano se esconde algo que necesito saber… esa sensación es increíble tratándose de un sueño. NO QUERIA DESPERTAR¡¡¡, quería seguir el camino de ese sueño, ver a donde me llevaba ese sótano… esto me da una idea: podría escribir una historia basándome en este sueño. No se, una historia futurista tal vez.

jueves, 25 de diciembre de 2008

"Miren las Vacas" (Sueños)

Miren las Vacas
by Insana.
Mi tío, unos primos y yo íbamos en una camioneta a visitar a una persona que no se quien es pero que era alguien importante en nuestra familia. Yo conocía muy bien a esta persona, pero me pasa por alto recordar quien es al despertar. La calle por la que íbamos era estrecha, y las casas a cada costado tenían las ventanas vedadas, como si en su interior todas las personas evitaran a toda costa la luz. Mis primos y yo íbamos en la cabina abierta de la camioneta, en su parte trasera, y cuando doblamos en una esquina a la derecha sabía que habíamos llegado a nuestro destino, que era una casa de color rosa pálido y desvalido, en cuyo diminuto jardín no había más que piedras. Me bajé y le dije a mi tío, como si fuera lo que tuviera que decirle:

-Hay que seguir tío, él (la persona que no recuerdo su nombre ni quien es) se mudó a una casa a la vuelta.

Dicho esto continuamos recto y después doblamos a la izquierda. En esta calle estábamos flaqueados, a nuestra izquierda, por una hilera de casas idénticas en cada detalle, al estilo infonavit, y a nuestra derecha, por la barda de un colegio para niños, con los edificios construidos a base de ladrillos rojos y cemento repintado de amarillo blancuzco. En los jardines de dicho colegio, los niños y los maestros jugaban con vacas que se paseaban alegremente entre los infantes como si se trataran de perros.

-¡Miren las vacas! ¡Miren las vacas! -exclamé yo al momento que despertaba.

···
Wake up:
[Soñado en la fecha 27.Junio.08]
No se que signifique dicho sueño. Supongo de nuevo que habla de una infancia frustrada. ¿Vacas? ¿Con que podría asociarlo?, ni idea. Aunque recuerdo que ese día no dejaba de pensar que en la India las vacas son consideradas sagradas. ¿Tendría que ver con eso? Ni idea.

¿Santa eres tu? (Cuentos)

¿Santa eres tu?
by Insana.

© Todos los derechos de la obra reservados.

Un hombre intenta entrar a mi casa por la ventana. Como es media noche, me sobresalto y me pongo nervioso. Intento accionar el apagador pero no hay electricidad… alguien ha cortado seguramente un cable. Me pongo a temblar. El hombre se ha atorado en la ventana. Puedo verlo claramente mientras forcejea para pasar al interior de mi casa, esta es mi oportunidad… tomándome de todo el valor que aun poseo, cojo un cuchillo del comedor y me lanzó sobre el hombre… lo apuñalo por la espalda dos veces, tres, cuatro, cinco, seis, siete veces, de pronto me estoy riendo de forma maniaca… y entonces todo esta rojo, mis manos, mi camisa, el cuerpo de aquel hombre muerto sobre la sala, y su enorme bolsa verde a un lado… suelto el cuchillo y tomo aquella bolsa verde, rápidamente, conciente de lo que sucedería enseguida, pero entonces… otro hombre sale de esa bolsa verde y me toma por el cuello… comienza a estrangularme, y se burla de mi de manera graciosa mientras lo hace (jo jo jo jo jo)… comienza a faltarme el aire, ese hombre de barba blanca esta presionando de manera severa sobre mi cuello. Mi cabeza cambia de color como en las caricaturas, de morado a verde, después a amarillo y luego a rojo (lo se porque el espejo se encuentra justo enfrente de nosotros y aprovecho para verme mientras todo sucede) y entonces, por el mismo espejo veo el reflejo del cuchillo ensangrentado al lado de mi, y sin pensarlo dos veces intento tomarlo, pero aquel hombre lo toma primero y justo cuando esta apunto de clavármelo en el pecho… aparece mi sobrina:

-¿Santa, eres tu?

Entonces ella acciona el interruptor y la luz se enciende. Al mirar en el espejo lo único que alcanzo a ver es el talón de la bota negra de aquel hombre escabullirse por la ventana. No hay sangre, no hay hombre, no hay bolsa negra… no hay nada, lo único que hay es una muñeca rubia en mis manos que de manera sexosa me muestra sus senos destrozados. Así es, destrozados por el cuchillo que vigorosamente se mueve en su interior plástico gracias a mis manos. Mas allá de eso, una envoltura de regalo hecha añicos regada por todas partes, y las lagrimas de mi sobrina rociando todos los trocitos.

La próxima vez, juro que lo atraparé.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Yo tambien soy Pobre (Cuentos)

Yo tambien soy Pobre
By Insana

© Todos los Derechos de la Obra reservados.

Era poesía andando. Era el calor del pecho la gloria mas grande, alcanzada por el mortal simple y arrogante, pero victorioso y lleno de euforia. Era, sin duda, su mejor tiempo. Apenas treinta y dos años encima. Apenas unos cuantos suspiros de vida. Apenas comenzaba a quitarse los restos del cascarón de huevo del cuerpo. Y el sol le decía que siguiera adelante, que no abandonara la barca, que podría caminar sobre el agua con victoria y sin ningún temor.

El cigarro, las medias de mujer, las risas, el jazz, el vino, el piano y el saxofón unidos haciendo el amor. La música. El Bar Abra Cadavra. Eran las doce en punto. Muchos seguidores habían ido a verlo. Su consentida auditoria parecía mas alegre de lo acostumbrado, y esperaban con ansias por la acción. Y entonces el telón se fue abriendo lentamente, como un ojo que despierta y ve la luz de la mañana penetrando por una inmaculada ventana. Y la vida parece tan romántica entonces.
El hombre negro dice:
-Y con ustedes, Oscar Garganta…
Y comienza el espectáculo. Dos tonadas de piano y una seguida de saxofón. Una melodía apasionada y lenta que recordaba la melancolía de tomar chocolate con galletas viendo un paisaje lluvioso. Y ahí estaba: alto, con el cabello hecho un trapo, sin sonreír, pero completamente extasiado por los aplausos de su publico, alzando una mano para pedir un poco de silencio y… la magia recorriendo el escenario. Su voz rasposa entonando una melodía que hablaba de flores marchitas y de besos húmedos, de abrazos a oscuras y sexo en las calles. La canción del amor.
Dos o tres horas de espectáculo. Recitó sus mejores temas: Una Palabra, La Renuncia, Cien años de ceguera, Ultimátum de primera plana, Tras de atrás, Era lo que era, Ignacia, Tortillas de Maíz, Adiós a don pene, Venir al mar, Tortura seria, La Caída de mama Goya, Amada de mi amada, Érase una vez, Lo que el viento no se llevo, Otras cosas, Nuevas poesías, Locura razonable… entre otras diez mas. El público bebió y lloro. El publico se identifico con todos los temas. El público gritó a garganta rasposa cada vez que tenía que hacerlo. El público admiró, siguió y se enamoró una vez más del mago de la música que habían ido a presenciar. Y al final… partió de nuevo al olvido. Esperarían otro año para volver a verlo. Otro año que nunca llegaría.


Oscar Garganta subió a su camerino para tomar un poco de vino y dejarse llevar por la euforia del espectáculo. Se encontró con Adrián Severo, quien intento llamarlo, aunque en vano, pues Oscar Garganta no tenía tiempo para detenerse con improvistos. Quería beber y si fuera posible hacerle el amor a alguna prostituta antes de irse a dormir su largo letargo.
Al subir las escaleras, casi arrolló al hombre que se recargaba en la pared tranquilamente. Ni siquiera lo tomo en cuenta. Abrió la puerta de su camerino, la cual, para su sorpresa, ya estaba abierta, y entró en la oscura habitación, aun ignorando cualquier indicio de algo extraño. Buscó el interruptor de la luz y cuando lo encontró y los acciono, sintiendo la luz clara de las lámparas. Sonrió al ver la sorpresa que lo esperaba, como era lógico en él.
Una muchacha que no parecía ser mayor de veinte años, delgada, pero raquítica, con la cara curiosamente demarcada, y el cabello de paja dorado enmarañado un poco menos que el de él mismo. Una muchacha muy linda, pensó. Era el equivalente a un racimo de flores. La chica parecía llevar algo en los brazos, y cuando se percato de ello, sonrió aun con más alegría. La prostituta no solo le había traído sus servicios, sino también un obsequio. Debía desaparecerse más seguido del mundo del espectáculo, haber si así obtenía más regalos como esos.
Pero de pronto el bulto en los brazos de la mujer pareció moverse. Escuchó un ligero quejido, y sin dejar de mirar el bulto, se dio cuenta que alguien mas había entrado en la habitación. Era el hombre del pasillo.
-Ya es hora de que lo hagas, Mona, no hay nada más que decir. Entrégaselo.
La muchacha estaba llorando. Sus lágrimas eran perlas frías que se quedarían grabadas para siempre en la memoria de Oscar. Ahora la recordaba. Era la pequeña Mona Estrada. Era la pequeña bruja que había perdido su caldero en el interior de la música que Oscar le había recitado al oído, mientras, apasionado en todos los sentidos, la había penetrado una y otra vez, hasta robarle todo lo que había tenido de virginidad. Ahora la recordaba, pero no sabía exactamente cual era su imagen en aquellos momentos. Solo recordaba el sexo.
-Esto… -comenzó de nuevo aquel hombre, que parecía más viejo que él, y que sin duda, lo era-, es el fruto de tus perversas acciones. Tu música asquerosa y tu repugnante imagen de vago sin causa… hijo de mierda, mira lo que le has hecho a mi hija.
-Era una diosa -musitó Oscar, recordando la canción que le había dedicado a Mona después de dejarla abandonada… Una Diosa del silencio, que entró muy hasta adentro, de mis ser sabiendo ser, la viuda de la vida, la amante de la locura, la entrega sin reserva… era una diosa, una Diosa de la pasión…
-Y ahora… -lo ignoró aquel hombre-, tienes que pagar por lo que has hecho. Tu hijo esta bajo tus propias manos.
Oscar sonrió. Todo aquello le parecía una película de absoluto trama y un extraño humor demasiado cómico, y sin embargo, todos actuaban de maravilla. Aquel hombre arrebatándole de los brazos a la muchacha a aquel pequeño bulto, quien, sin más ni menos comenzó a chillar del terror cuando lo dejaban sobre un sillón mullido por tanto uso para el sexo. La muchacha muda del dolor y la tristeza, mientras aquel hombre la jaloneaba para salir de la escena. Y ahora lo abandonaban. Lo tiraban. Le daban un golpe, una bofetada. Un beso de partida. Y ahora… el aplauso. La escena había terminado. Cerrarían el telón y lo abrirían de nuevo con otros personajes, otra historia, otra locura.
Pero en lugar del aplauso, solo había un llanto que le llegaba lejano, como una canción mal sintonizada en una radio. Una canción que se volvía más fuerte, más clara, más dolorosa y mucho más real.
Cuando entro en razón, corrió escaleras abajo para buscar al hombre violento y a su hija desamparada, pero lo único que encontró fue a un desesperado Adrián Severo, quien lo acribillo con excusas acerca de porque los había dejado entrar, pero ninguna excusa de porque los había dejado salir. Se habían ido. El humo se los había tragado. El murmuro de sus pasos veloces se había esfumado. Solo se había quedado el aroma de las lágrimas de Mona. El ambiente apestaba a ese perfume extraño.
-No vas a creer lo que pasó -le dijo Oscar a Adrián, riendo de locura, como si todo aquello fuera tan inusualmente hermoso y sobre todo, gracioso, como para negarse a rebatir aquel lindo gesto.
Oscar subió a Adrián Severo a su camerino, y antes de decirle cualquier cosa, echo una carcajada tremenda. El llanto aun no cesaba…
-Este tipo… el ruco, me jugo una buena… escucha, el sonido todavía esta ahí.
Pero Adrián no sonreía. Adrián no estaba drogado. Adrián veía la realidad, y con terror se dio cuenta de que un pequeño infante se retorcía entre las sabanas tratando de no asfixiarse, tanto por el aroma sexual del sillón, como por la increíble y repugnante soledad que lo abrumaba. El bebe era real.
Adrián no dijo nada. Un silencio calló entre ambos cuando Oscar se acerco para comprobar lo que temía, pero que simuladamente fingía no temer. La criatura era real. Tan real como sus manos, como su cuerpo y todo lo que había dentro de él. Debía tener por lo menos unos tres meses de nacido. Apenas si era un pequeño trocito de carne con vida, pensó Oscar, y era un trocito de carne con vida que él había traído al mundo. Miro esos ojos espesos y verdes tan familiares, los ojos que cada mañana veía en el espejo cuando se preparaba para salir a la acción del mundo. Los mismos ojos llorosos que tenía cuando caía demasiado en la depresión de sus locuras. Era su hijo, sin duda alguna.
Oscar se quedo largo rato mirando al pequeño, que no dejaba de llorar. Un largo rato que pareció infinito. Mientras veía esos ojos, ya pensaba en la próxima letra de su siguiente canción: Alguien se ocultó ahí, ojos verde mar y verde gris, algo mágico que sabe que si, cierra mucho su mirada, acabara tirado en cama, para nunca mas volver a reír… es el fin, es el fin, ojos verde mar y verde gris…
-¿Cómo lo llamaras? -pregunto de pronto una voz en su cabeza, pero era Adrián.
-¿Cómo dices?
-¿Qué nombre le pondrás a tu hijo?
-¡No es mi hijo!, no pienso quedármelo, esa zorra vendrá por él pronto y esto se acabara rápido. No soy un idiota, no estoy para tales pendejadas.
-Aun así, necesita un nombre.
Y se llamó Rodrigo Garganta. Y Oscar Garganta le advirtió a Rodrigo Garganta que no se quedaría con él mucho tiempo. Que buscaría a la puta de su madre, Mona, y en la primera oportunidad se lo arrojaría en la cara para demostrarle quien mandaba. Y en cuanto al vejete que lo había llamado “hijo de mierda”, se las pagaría con severas consecuencias.
Pero pasaron los días. Pasaron los meses. Pasaron dos años. Oscar Garganta se había dedicado a buscar a la mendiga de Mona, por supuesto, en vano, porque la muy desgraciada parecía haberse suicidado y después escondido su cuerpo tan perfectamente como solo una demente como ella lo sabría hacer. Oscar pensó que tal vez había salido del país. Oscar pensó que tal vez podría haber viajado a la Luna. Oscar pensó que quizás simplemente había sido un sueño… pero cada vez que despertaba se daba cuenta de lo equivocado que estaba, puesto que siempre, todos los días, un pequeño de dos años y medio lo miraba con los mismos ojos con que él solía mirar a todo mundo.
El departamentillo en que vivía se fue haciendo más miserable cada día. El pequeño lo miraba con paciencia, como si esa fuera la mejor manera de obtener algo de él. Lo miraba con tranquilidad mientras gastaba todo su dinero en un terrible afán de deshacerse de él. Lo miraba con aspereza cuando gritaba y golpeaba las paredes por cada intento fallido. Lo miraba con admiración cuando escribía otra canción, y otra canción, y otra canción y después las olvidaba. Lo miraba, sin embargo, con tristeza, cuando notaba que había caído convirtiéndose en lo que nunca había querido ser: un don nadie.
La resignación nunca llego hasta el quinto año de vida de Rodrigo Garganta. Después de perderlo todo, de darse cuenta que escarbando en la playa no se lograra hacer otro océano y dándose cuenta que, desde el suelo se puede estudiar mejor el cielo. Oscar Garganta se pudo ver entonces las cicatrices que había dejado gracias al tiempo que había perdido. Había caído en el olvido. Había olvidado caer. La realidad se había vuelto un sueño admirado desde la platea. Se había vuelto una vela mortecina amenazada por un simple suspiro de agonía. Y ahora se sentía tan frustrado, solo, confundido y abandonado, que ya había olvidado el motivo por el cual había estado buscando a Mona.
Y en el barrio nadie hablaba en voz alta. Solo existían susurros del viejo ermitaño que vivía en un departamentillo sobre una casa en ruinas. Un viejo y un niño. Y de música que de vez en cuando salía por las desprestigiadas ventanas sin vidrios y llegaba a oídos de la gente. Una música como de llanto.
Oscar Garganta pensaba en las formas de las nubes, sumido en el éxtasis de la droga que se había inyectado. Pensaba en los hermosos rostros que se dibujaban en el cielo y en la magnificencia con que se turnaban para andar por ahí flotando como si tal cosa. Y entonces escuchó una melodía. Sonrió. Los ángeles habían llegado por él. Por fin sus deseos se harían realidad. Y la melodía era hermosamente horrible. Le faltaba afinación. Le faltaban retoques. Le faltaba coordinación. Sonaba a él cuando había agarrado su guitarra por primera vez. Entonces había sido un escuincle harapiento, lleno de orgullo tratando de aprender guitarra porque había escuchado decir a la mujer que amaba que le gustaba ese instrumento. Había tomado la guitarra de su abuelo y se había pasado toda la noche raspando las cuerdas y creyendo que hacia música. Su caricia me pertenece, aunque sea como la de una roca, su sonrisa se doblega, cuando yo le hablo de rosas, y se que cuando ella sabe que yo la amo, se le pone la frente roja, porque la vuelvo loca, loca, completamente loca… Y entonces se le ocurrió una idea. Una idea que por cierto, para él, era espeluznante. Se le ocurrió la idea de que la música tal vez no era un sueño. La idea de que alguien producía ese sonido le llego como una repentina combustión.
Y abrió los ojos. Desaparecieron las nubes y los rostros hermosos dibujados en ellas. Desapareció la magia y apareció la realidad. Alguien había descubierto el truco del hechizo del mago tramposo.
Caminó -o se arrastro-, hasta la habitación continúa a donde se encontraba. Escucho detrás de la puerta antes de abrir. Comprobó que el sonido provenía de ahí. Cuando cruzó el marco viejo de la chirriante puerta, el corazón le dio un brinco extraño que le quitó lo drogado de un momento a otro: ahí estaba él mismo a los cinco años de edad. Un príncipe de ojos verdes vestido de elegantes harapos, sin zapatos, con la mugre entre los dedos de los pies, orinado, zurrado, con el pelo pegajoso. Era él, sin una sola duda.
Las lágrimas le quisieron brotar desde las cuencas de sus ojos, pero al parecer se las había acabado en otra ocasión estupida. El mundo, con una simplicidad de espanto, se había reducido a nada. Las flores ya no eran flores, y los besos ya no eran golpes. Nada de lo que sentía parecía real. Lo único real en esos momentos era el dolor que sentía por si mismo. Es decir, por la criatura que tenia entre sus manos la deslustrosa guitarra y en ese instante borraba la sonrisa de su rostro por el arrebatado acto de su padre de querer cortarse las venas. Parecía que no le había gustado mucho la sorpresa.
-Papa -escuchó Oscar Garganta detrás de si, al darse la vuelta en un intento desesperado de salir volando de ahí, como si fuera posible-, creí que te gustaría.
Que espeluznante parecía ese sentimiento que lo abarcaba. Pensar en ese momento que el niño podría tener voz. Nunca lo había escuchado. Nunca lo había mirado. Nunca, siquiera, lo había sentido. Para él, hasta ese momento, esa criatura había sido tan solo un estorbo innecesario brindado por la hermosa y perfectísima madre naturaleza. A él no le importaba. Tan solo se había hecho de excusas para fingir que quería deshacerse de él. Tan solo lo había ignorado, como quien ignora un dolor de cabeza. Y al final, se dio cuenta que era por lo que había vivido, muerto, e incluso llorado en esos últimos cinco años. Y lo peor fue cuando se dio cuenta de su sonrisa, como había sonreído él cuando su abuelo lo encontró en la azotea con su guitarra. Era una sorpresa, y no una sorpresa cualquiera. Era un obsequio que solo el amor puede dar. El perdón.
Oscar Garganta se pregunto en las miles de veces que había lastimado a ese pequeño niño. Se pregunto cuantas miles de veces mas habría como excusas para que le guardara un odio incrustado profundamente y que lo marcaría toda la vida. Se pregunto, cuantas veces, simplemente, lo vería sonreír como en esos momentos.
Se dejo caer de rodillas, sintiendo el dolor quemándole el corazón apunto de explotar. La tristeza. Toda esa soledad abismal que había en ese lugar. Todas las paredes clamando libertad. Todo, completamente, nada. Abrazó a su hijo. Pudo sentirlo por primera vez. Sus pequeños huesitos bajo la frágil tela de su mugrienta piel. Y esa cabecita, tan ligera, como una bola de cristal. Cuanto no podría decirle en ese momento. Cuanto tiempo había desperdiciado.
Cambiaria. De ahora en adelante todo seria diferente. Sin duda, esa era solo una nueva destrucción que abriría paso a una hermosa y nueva era de árboles azules y cielos verdes con ríos rosas y vientos amarillos.
Y así se quedo largas horas, con su hijo entre sus brazos, con los ojos cerrados y pidiendo perdón en voz baja. Se quedo así hasta que su hijo se durmió. Lo llevo al catre donde pasaba las noches. Se dio cuenta que el pequeño lo había movido hasta una ventana sin vidrio, desde donde podía ver claramente la luna llena a través de ella. Una hermosa luna llena que en esos momentos iluminaba el pequeño rostro de su hijo. Y así se quedo otro rato mirándolo, o mas bien, admirándolo. Pensaba en lo rápido que pasaban las cosas, y de pronto, se dio la vuelta para admirar lo que hasta ese momento había llamado “hogar”.
Las paredes sin pintura. Se podía ver el bloc lleno de polvo y con graffiti. Apenas si las puertas estaban en su lugar. El piso estaba lleno de basura inservible: bolsas de frituras, latas de refrescos, ninguna comida nutritiva. Se pregunto como había sobrevivido todo ese tiempo. Estaba más esquelético que nunca. Su hijo, peor. Lo imaginó hurgando en la basura para buscar un poco de alimento y sintió una leve punzada de culpa en el pecho. Caminó unos pasos y arrastro con los pies un cartel apenas distinguible que figuraba con claras letras el slogan: Oscar Garganta… de la garganta a los pies, 13 Noviembre, Bar La Tumba. Y el recuerdo le llego entonces como una dulce corazonada. ¿Cómo se había ganado la vida antes?, se pregunto con una sonrisa. La música, dijo una vocecilla en su cabeza. Sonrió por semejante locura, y sin más ni menos, se dirigió a la habitación continua y recogió su gastada guitarra. Limpió el polvo de su lomo y la admiro con benevolencia. ¿Cómo se ganaría la vida ahora que de verdad lo deseaba?...
A la mañana siguiente salio de su casa no sin antes conseguir un poco de comida para su hijo, y haberse asegurado que se había comido hasta el ultimo chupete de la misma. Sonriendo, le dijo que volvería enseguida y lo dejo en casa mirando por la ventana al mugriento de su padre alejándose con una sonrisa de locura. Ni siquiera se fijó en los vecinos que lo miraban con gestos inquisidores al pasar.
Su plan era simple: Buscaría a Adrián Severo y le pediría la ayuda necesaria.
En otros tiempos, ambos habían sido uña y mugre en cuestiones de negocios. Oscar se dedicaba a la creación artística, y Adrián a su divulgación. Ambos habían logrado llegar lejos gracias al gran esfuerzo que habían acometido a sus deseos personales. Solo seria cuestión de encontrarlo y de explicarle lo que pensaba hacer: volver al escenario.
Pero se dio cuenta que las calles habían cambiado completamente. La ciudad había crecido drásticamente en esos cinco largos años. Apenas si se había dado tiempo para mirarla un poco y darse cuenta de que ya no era la misma de siempre. En aquella donde se había paseado con más de cien mujerzuelas fumando, tomando y riendo. En aquella donde se había hecho un icono en el anonimato de sus pocos pero fieles admiradores.
Entonces recordó el rostro de Adrián Severo cuando habían discutido el accésit a la verdadera fama: la llamada de un productor de música que había ido a tomar una copa a un bar justo cuando Oscar Severo se presentaba a dar un concierto. El hombre se enamoro de aquella voz y aquella estratégica forma de transmitir sus sentimientos. Quería ponerse en contacto directo con Oscar, pero como siempre este se había escabullido como una salamandra de las llamas y se había perdido por completo. En ese momento fue Adrián quien respondió por Oscar, llamándose a si mismo su representante.
Pero Oscar no estaba para tales mofas. Para él la fama era solo el ser escuchado, una noche, dos o tres horas, sin mas miramientos, en un pequeño y soso bar en las entrañas de la ciudad. La fama en la cual aparecías en las cadenas de televisión dando entrevistas, conciertos o incluso comerciales, le parecía mas egoísta de lo acostumbrado. Para él, no era necesario semejante teatro para vivir plenamente.
Pero a Adrián eso no le había parecido. Para Adrián esa era la oportunidad de salir de la pobreza en que se sumergían. Un contrato con una disquera significaba mucho, pero mucho oro convertido en pepitas llamadas monedas. Y cuando Oscar se río de él, como si ambos encontraran gracioso aquel acontecimiento, la ofensa fue tal que Adrián desapareció por mas de tres meses. Oscar le dedico varias canciones: El desaparecido, como la estela del humo entra por ahí, en una rendija de la nada a donde fui, el desaparecido, el desaparecido, se pasea por donde yo no fui… Pero después apareció de nuevo, y había hecho como que nada de eso había pasado.
Oscar amaba demasiado a ese hombre como para no confiar en él en esos momentos. Sabía que era su única ayuda.
De un teléfono público llamó al Bar Abra Cadavra. Le contesto una voz áspera y cansada, pero que no era de Adrián. Al preguntar por el susodicho, le dijeron que hacia años que no sabían nada de él. En un cuento que hablara sobre amabilidad le dirían que en lo rastrearían así tuvieran que doblar el turno de su trabajo para después comunicarlo con él, pero en cuanto la voz dijo que no siguiera molestando, le colgó fríamente.
Llamó por segunda ocasión a Gran Cueva, pero al igual que en Abra Cadavra, ahí tampoco sabían nada de Adrián. Igual sucedió en La Tumba, en Carne Roja, y hasta en El Tequila. Parecía que había desaparecido hasta que llamo a Tico`s bar, un lugar pequeño y sucio pero en donde había hecho varias presentaciones con poca luz y muchos gritos. Ahí le dijeron que Adrián Severo ya no trabajaba ahí, pero, que al haber sido un buen amigo del pasado, lo comunicarían con él. Y así consiguió el teléfono de Adrián Severo.
-¿Diga? -contesto aquel hombre de voz ronca.
-Lo he decidido -le explico Oscar Garganta sin más miramientos.
El destino es sin duda una ruta de muchas vueltas y pocas paradas. Como un árbol enorme que pierde sus hojas, pero no su belleza. Cada rama, cada tentáculo o como sea que los llamen. Toda esa conexión hacia el gran corazón... cada extremo es un final.
Cuando Oscar Garganta volvió eufórico a darle la noticia a su hijo de que por fin tendría un trabajo eficaz y un sueño en las manos, buscó al pequeño por toda la casa, pero no lo encontró. Una broma. Debajo de los mullidos sillones no estaba. Tampoco en la mofa de cocina, ni en la sala ni el recibidor de lujo. Por la ventana no pudo haber saltado porque estaba muy alto, casi hasta el cielo, aunque ahora parecía el infierno.
Oscar guardo silencio. Se quedo de pie en medio de un montón de imágenes de terror, recuerdos y emociones que abarrotaban su alrededor. Un miedo le atenazo repentinamente… al instante siguiente se encontraba corriendo por toda la calle gritando el nombre de su hijo. Los vecinos no se hicieron esperar y comenzaron a asomarse por las ventanas de sus casas pétreas y maltrechas, como búhos que asoman por el agujero del árbol, mirando con malicia a través de una sombra que solo ellos ignoran.
Oscar calló de rodillas, destrozado, desesperanzado, rendido, débil, malhumorado, triste y completamente loco. Solo le hizo frente Juana la Loca, como le decían en el barrio a aquella mujer.
-Tu hijo esta en un lugar mejor -le escupió en la cara a Oscar Garganta. Este solo pudo pensar en una cosa: Dispara en la frente, el tiro de suerte, mirada de muerte… no te apoderes de mi mente… Loca, sin duda esta Loca…
-Hace unos momentos llame a la gente que ha venido por tu hijo. Se lo han llevado con una familia que puede darle mejores cosas que las que tu nunca le podrás dar. Debes estarme agradecido.
Se imagino a Juana la Loca muerta. Un carro… no, mejor un camión. Si, un camión la había arrollado y había esparcido por toda la calle sus repugnantes carnes, su maloliente sangre y sus crueles sentimientos.
La mujer se dio la vuelta y dejo a Oscar tirado en la calle. Dos niños pasaron cerca y se burlaron de él.
-Es el loco -murmuraron aquellos pequeños.
El cielo se había caído. El infierno había florecido. Las ideas de una vida perfecta solo eran quimeras mal construidas y adheridas con un pegamento marca utopía.
En los siguientes días ningún esfuerzo le produjo solaz. Todas las llamadas a instituciones para la familia y los niños abandonados fueron en vano. Nadie tenía registrado el nombre de Rodrigo Garganta. ¡Que estupido!, se maldijo a si mismo golpeando la cabina telefónica. Nunca había registrado a su hijo, ni lo había bautizado o marcado como marcan a los caballos de un establo. El niño era una célula pura, sin nombre, sin color y sin olor. Un anónimo en la existencia. Nunca lo encontraría.
Adrián Severo le ayudo todo lo que pudo, pero ni siquiera juntos pudieron salvar lo que querían. Sumido en su depresiva tristeza, Oscar Garganta no quiso saber nada de la música, de nueva cuenta. Pero Adrián lo animó:
-Tienes que hacerlo, si lo consigues, tal vez sea otra manera de llegar a tu hijo. Si te haces famoso, algún día el te reconocerá en la radio, o incluso en la televisión.
Una nueva luz nació dentro de la oscura desesperación de Oscar. Adrián no estaba equivocado del todo. De hecho, tenía mucha razón. La fama consistía en una manera extraordinariamente rápida de crecimiento en el mundo. Como la espuma de la lavadora. Alguien, por mas recóndito que se encontrara, sabría que existes y que tienes un nombre.
Oscar puso manos a la obra.
Adrián Severo se encargaba de todo lo esencial. Era el representante de Oscar y cualquier contrato que Oscar tuviera que firmar, Adrián ya lo había leído y releído más de treinta veces haciéndose preguntas básicas acerca de posibles fraudes o trucos engañosos. Cada palabra poseía un significado, y Adrián no reparaba en buscarlo en algún diccionario para estar seguro de si era o no era, negro o blanco, verde o morado. Su minuciosidad asustaba a algunos promotores que querían a Oscar por su música, pero otros tantos se divertían y les parecía bastante agradable la simpatía con que Adrián y sus preguntas tontas los abordaban.
Eran contratos de muchos billetes.
Oscar se encargaba de todo lo demás. Todo lo que ya sabía hacer. Poner una letra aquí y quitar una allá. Agregar palabras torpes para hacer parecer una canción melancólica, o ardiente, según fuera su parecer.
Sus instrumentos básicos eran la guitarra acústica y la eléctrica. Sabía un poco de violín y piano, y mucho sobre saxofón y acordeón. Su ritmo aterciopelado en canciones con letras que parecían vomitadas por un cerebro bastante inteligente, esclarecía su gran talento para la música.
No tardo en grabar su primer disco: Hacia ti.
Solo Adrián sabía la profundidad de esas palabras. Solo Adrián lo comprendía. Cada vez que subía a un escenario buscando tontamente entre el publico a un escuincle que a esas alturas debía de tener por lo menos once años. Solo Adrián se compadecía de su tristeza al bajar del escenario y largarse solo a su camerino. Y solo Adrián admiraba sus inmutables esfuerzos por levantarse todos los días con la letra de una canción en la boca, y murmurando al mismo tiempo: “Con esta si me reconoce”.
Pero por más que Adrián lo intentara, nunca comprendería el gran lazo que unía a Oscar Garganta con su hijo.
-Quizás en la casa donde esta viviendo no tienen televisor o radio -comento una vez Oscar, arrojando su guitarra a un montón de basura en su camerino-, ¿Cómo putas quieren que tenga una mejor vida si no tiene televisor ni radio en esa casa?
Al día siguiente, Oscar adquirió un departamento en el centro de la ciudad. Era un departamento en lo más alto del edificio, para que el cielo se viera más claro y despejado, y los sonidos de la ciudad llegaran distantes y sórdidos.
La habitación que escogió para su hijo era la más grande. Le compro una cama inmensa. Le compro una guitarra de alta calidad, reposada en un fino mostrador, completamente inmortalizada.
Y así pasaron los días. La fama de Oscar Garganta creció considerablemente tras tres discos complejos y bien trabajados. Pasaron los meses, y después los años. Tan lentamente como se podían ver e imaginar, pero a Oscar Garganta el tiempo no lo tocaba. Seguía siendo el mismo loco de cabello harapiento y greñudo. Lo único que lo tocaba era la soledad.
Después de diez años, la búsqueda ceso al fin.
Fue Adrián Severo quien le dio la noticia:
-Lo he encontrado -le dijo tan apresuradamente que tuvo que tomar tiempo para recuperar el aliento-, lo he encontrado, su madre… es decir, su madrastra me ha llamado para pedirme un concierto privado en su mansión…
El oro… la lujuria. Dentro de la mansión duerme tu ángel, el cántico del cielo le hace reposar…
-La mujer esta bañada en dinero. Dice que su hijo Arturo es un gran fanático tuyo, el numero uno. Quiere darle una sorpresa para su cumpleaños.
Tardó largo rato para que Oscar Garganta asimilara las palabras de Adrián Severo.
-¿Cómo sabes que se trata de él? -le pregunto Oscar a Adrián.
-Porque lo he visto… bueno, lo he investigado, ya sabes que soy muy escrupuloso en esas cosas… me gusta estar seguro, y vaya sorpresa que me lleve…
-¿Pero como estas seguro?
-Tiene tus ojos Oscar, no hay forma de confundirlo. Tu mismo rostro.
Oscar se había puesto de pie inconcientemente. De pronto callo rendido nuevamente en el sofá en donde descansaba, pensando en una letra que no podía recordar hacia mucho tiempo, la letra de la canción que su hijo estaba cantando mientras el se drogaba en la habitación continua. La letra de la canción que su hijo había escrito para que su padre se sintiera orgulloso de él.
-Pues… ¿Qué esperamos? -dijo al fin.
Adrián le aclaro que quería estar seguro de que el estuviera seguro de su seguridad. Rió al final por el embrollo de la situación pero pareció muy feliz. Oscar, sin embargo, se mantuvo completamente serio durante un rato. No podía dejar de pensar en su hijo. Por la situación, estaba seguro de que Adrián estaba completamente equivocado, insano para comprender semejante barbare.
Había algo mas profundo.
Su hijo vivía ahora en una mansión. Su hijo tenía miles de lujos. Su hijo, que tenía el dinero a su merced, pudo haber contactado con él hacia mucho tiempo, siendo tal que fuera en realidad su admirador numero uno. Y no lo hizo. ¿Querría en realidad su hijo volver con él? ¿Recordaba su hijo como había vivido con él? ¿Podría soportar imaginarse conviviendo entre la mierda y la nada de nuevo?... y por otra parte, ¿Quién era él para arrancarlo de su vida perfecta? ¿Qué clase de monstruo haría eso?
Estuvo apunto de decirle a Adrián que cancelara el concierto privado. Pero no lo hizo, algo lo detuvo. Adrián llamo a aquella mujer de un nombre impronunciable, y arreglo la cita. Todo estaba preparado. Según la mujer, su hijo Arturo cumplía años el 12 de abril, pero Oscar recordaba claramente que el día en que había sabido de la existencia de Rodrigo Garganta había sido el 9 de octubre. En todo caso, eso no importaba demasiado.
Antes de asistir a su presentación privada, se la paso en el cuarto que había creado para el pequeño. Lo imagino sentado en la cama mientras escribía una canción todo el día, mirando por la ventana para tomar inspiración… De pronto, esas ilusiones parecían solo eso, ilusiones.
La ruta hacia la mansión parecía onírica. Miles de árboles conversando entre ellos desde las aceras, mientras lo miraban y apuntaban con sus ramas. La limusina que habían enviado por ellos parecía tan monstruosa, algo tan grotesco, en lugar de sofisticado y delicado. ¿Cuánto valdrían esas cosas?, ¿tendría un verdadero significado todo aquello en la existencia de un humano?
Por fin llegaron. El lugar tenía un enorme jardín. La limusina atravesó un portal inmenso de trabajada forja. Miles de angelitos convertidos en estatuas sobre fuentes en cada jardín de flores. Y la vida pierde su romance en ese instante. Locura tras locura, la razón nunca fue buena.
Al bajar de la limusina, un trajeado y guapo empleado de la nada los condujo hacia un lugar especial, detrás de la casa. Al caminar, pudieron escuchar las risas de chicos en algún lugar del jardín. Oscar tuvo un respingo en el corazón. Pero supo que ninguno de ellos era su hijo. Sin embargo, Rodrigo debía andar cerca, porque Oscar lo sentía.
-Los recibirá directamente la señora Lourdes -les explico aquel cortés empleado-, les pido por favor que esperen aquí.
Y los dejo ahí, detrás de unos repudiables árboles podados para adoptar la forma de un corazón. ¿Eso era “naturaleza”?, pensó Oscar. Tenia una incesante duda por saber lo que su hijo pensaba de ese teatro que ofrecía tan poco solaz.
Después de unos minutos apareció aquella mujer. Oscar sintió su repudio como una bofetada inmediatamente. La mujer lo miro de arriba hacia abajo y casi lograba ocultar por completo su asco, pero no pudo. Su vestido rojo con pequeños cristalitos que destellaban por doquier, su copa con vino tinto en una mano llena de argollas de oro y plata, y su trabajado peinado de estética para gente oxidada… todo eso, frente a un ser que llevaba los pantalones de mezclilla rotos y en apariencia sucios, una chamarrilla de cuero negro con tatuajes, y su cabellera enmarañada y ensortijada de lo que sin duda parecía mugre, todo eso, pensó Oscar, cuanta similitud guardaba, y sin embargo ella no se daba cuenta.
Sin embargo:
-Buenas tardes -dijo cortésmente la mujer, pero sin extender la mano a modo de saludo. Miro a Adrián Severo y le dirigió una sonrisa cómplice que este no contesto-, quiero que sepan lo muy agradecida que estoy de que hayan venido. Verán, esto es un regalo sorpresa.
-Estamos agradecidos por su elección -le explico Adrián, pero aunque sus palabras fueron escogidas y correctas, no dejaron de parecer ofensivas y sucias ante esa mujer.
-Bueno, tengo mis motivos, te lo aseguro.
Un gesto de asco por parte de Oscar.
-Pues verán… -continúo aquella mujer-, antes que nada tenemos que presentarnos. Me llamo Lourdes de Borbón, y mi familia proviene de Grecia. Pero eso no importa… verán, la razón por la que hago esto es simple: he visto a mi pequeño Arturito un poco triste ultimadamente…
-¿Usted le ha preguntado porque? -la interrumpió Oscar, sin importarle la mirada que ella le hecho…
-Pues… pues no del todo. Solo he puesto mucha atención en él.
-¿Qué clase de atención?, ¿le compra cosas para que este feliz?
-Pues si, eso es lo que hago, pero como vi que no funciona tuve que utilizar otros métodos.
-¿Qué métodos?
La mujer tomó un poco de aire y trato de tranquilizarse. Parecía muy exasperada. Tendría que tener un motivo muy grande para tener a esos dos hombres ahí. Oscar tenía que saberlo.
¿Y si la mujer sabia el maridaje que existía entre ellos?, ¿habría descubierto que en realidad su hijo era sangre del mismo hombre que ahora miraba con desprecio y asco por su apariencia?
-Pues yo… verán… he tomado medidas distintas. Me he puesto a leer lo que él escribe.
Oscar sintió otro respingo en el corazón. Su hijo escribía, igual que él. ¿Escribiría canciones o poemas?
-El escribe cosas extrañas.
-Sin duda serán poemas -aclaro Oscar.
-Pues yo he leído poesía y no se le compara nada. Pero vaya, mi hijo escribe mucho -mas de lo normal-, y me preocupa que piense que eso es lo que querrá hacer pasa su vida. No quiero que se convierta en un vago y vulgar. He gastado demasiado en él para que tome esa ruta.
Oscar estaba muy atento. ¿El odio sonaba a campanas?
-Creo que es hora de comenzar, ya están convocando a los muchachos… ya sabe, unos amigos del colegio de mi hijo. Batallé bastante para que decidiera invitarlos, pero es que todos ellos son tan lindos… Pero en fin, en resumen, un día lo escuche mientras estaba escuchando uno de sus discos. Nunca me he logrado explicar como los consiguió. Pero cuando me di cuenta que no dejaba de escucharlos, siempre a escondidas, decidí darle una sorpresa para su cumpleaños… es su admirador numero uno.
-¿Cómo lo sabe?, ¿se lo ha preguntado?
La mujer lo miro. Oscar sonrió ¿Podía ser alguien tan repugnante?
-Pues no, no lo he hecho… solo espero que después de su sorpresa ya no se sienta tan atraído por semejantes… pues… cosas.
Oscar soltó una carcajada.
-Pero en fin -continúo ella, haciendo ademán de retirarse, completamente furiosa-, después del concierto tendré que pedirles que se retiren. Les pagare en efectivo inmediatamente.
-Lo agradecemos -se expresó Adrián al final, mientras la mujer lo dejaba con la palabra en la boca y se alejaba por el jardín.
Enseguida llego otro elegante y guapo esclavo de la reina y les explicó por donde dirigirse. Entraron por detrás de la casa y fueron por pasillos y habitaciones enormes (siempre escondidos y con paso apresurado para no ser vistos), y al final entraron en una especie de salón enorme, con telón, circo, maroma y teatro, luces y la ausencia de la acción. Un letrero que decía: “Felicidades Arturito” colgado desde lo alto. Y el silencio.
-¿Qué piensas de todo esto? -le pregunto Oscar a Adrián, una vez que el guapo empleado se había retirado.
-No lo se… esa mujer es tan… tan…
-No lo digas. Si lo dices perderá su esencia.
Guardaron silencio de nuevo.
-¿Estas nervioso? -pregunto, al fin, Adrián.
-He hecho esto un puñado de veces, ¿crees que estoy nervioso?
-No lo se… solo pensé que… nada, olvídalo.
Estaba muy nervioso. Le sudaban las manos, la frente y las axilas. El tiempo corría lenta, muy lentamente mientras esperaban a que sucediera algo. Por fin, parecieron solo segundos cuando llego de nuevo el guapo empleado y les indico que era hora de comenzar. La guitarra de Oscar había sido transportada hasta ahí, y lo esperaba cerca del micrófono. Adrián se puso de pie y le dio un abrazo cortes de “buena suerte”. Después, salio del escenario. El telón aun no se abría. Oscar se ajusto su guitarra dispuesto a comenzar. Pero sin embargo, estaba aterrado.
Aun cabía una posibilidad: la de que Arturito no fuera en realidad Rodrigo Garganta, sino un admirador suyo con la suerte suficiente para que su madre le hubiera llevado en vivo a su cantante favorito. Existía esa probabilidad. Pero sabía que era Rodrigo. Lo sabía porque podía sentirlo cerca. ¿Tendrían todos los padres ese don especial?, se pregunto Oscar.
Se escucharon risas detrás del telón. Alguien les ordeno a los chicos que no se acercaran al telón, que no lo abrieran, que era sorpresa. No eran niños pequeños, porque algunos tenían la voz ronca. Sin embargo, su risa parecía fría. Se escucho el movimiento de sillas que se mueven por doquier. Una multitud de chicos hablando y riendo por todas partes. Algunas chicas reían de más.
-Por aquí Arturito -dijo la voz de Lourdes-, siéntate aquí, te tengo separado el mejor lugar, frente a el escenario.
Una ultima oleada de risas y después, Lourdes los silenció a todos sabrá Dios con que truco.
-Creo que es hora -dijo, asomando la cabeza por el telón y sonriendo macabramente a Oscar.
Y de nuevo aquella sensación. Las tripas se le habían salido. El corazón iba a estallar. El sudor en la frente era una caricia. Y poco a poco, surgieron los aplausos. El público llamaba dentro de su cabeza, pero sabía que todo estaba silencioso. ¡Garganta!, ¡Garganta!, ¡Garganta! Le temblaba el cuerpo. Los nervios lo consumían. ¡Garganta!, ¡Garganta!, ¡Garganta! Y entonces se abrió el telón. Abrió los ojos. Abrió las alas. La oscuridad lo cegó. Pero ahí estaba, frente a él, a unos metros de distancia. El espejo de sus ojos mirándolo. El terror en su rostro fue un golpe bajo.
Rodrigo Garganta abrió la boca del asombro. Dejó caer los brazos a un lado pesadamente. Se puso de pie inmediatamente, miro por ultima vez a Oscar, y salio corriendo de ahí.
-¡Cariño! -grito Lourdes, sin soltar su copa de vino tinto.
Rodrigo derrumbo a un chico al pasar por su lado. Todos los demás rieron. Oscar fue tras de él.
-¡Rodrigo! -grito Oscar, pero Rodrigo no se detuvo, siguió corriendo por todos los pasillos, arrollando de vez en cuando a algún empleado domestico. Oscar lo siguió escaleras arriba, pero no podía alcanzarlo. Al final, lo perdió de vista.
-Rodrigo -murmuró Oscar, con un nudo en la garganta-, Rodrigo.
Pero Rodrigo ya no estaba. En su lugar solo había quedado el murmullo, el siniestro, el abandono, el temor, el irascible dolor.
-Rodrigo…
Una guitarra mal afinada de nuevo. Un sonido como de “garganta”. El cielo lo llamaba por fin. Pero todo eso era real.
-Rodrigo.
El sonido provenía de la habitación continua en el pasillo. Abajo se escuchaba un alboroto, pero ahí solo se escuchaba la guitarra. Su hijo.
Abrió la puerta lentamente.

Algún día perdí el camino
Que me llevaba en dirección al sol
Seguí de noche en mis sueños
Más nunca encontré calor.

Si me has perdido
¿Dónde me encuentro hoy?
Si no me hayas
¿Dónde terminare mañana?

Soy tan pobre, tan pobre,
Tan pobre que quiero gritar.
No me mires, soy tan pobre
Soy tan pobre, tan pobre
Que solo quiero gritar.

Por fin la recordó. La letra de la canción que su hijo había cantado cuando era pequeño. La misma canción que ahora cantaba hincado en el suelo sin dejar de sollozar.
Oscar se acerco a él, y le quito lentamente, casi delicadamente, la guitarra de las manos. Lo abrazó, y su hijo temblaba del llanto en sus brazos.
-¿Por qué tardaste tanto?, sácame de aquí -le pidió a su padre-, no quiero que me veas así. Me siento tan pobre.
Oscar lo abrazo más fuerte.
-No te preocupes, hijo, yo también soy pobre.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Viagra para los locos (Garabateos)

Viagra para los Locos
By Insana.

A veces tengo ganas de escribir cosas. De acabarme el mundo entero. De lanzar como una lluvia centenares de palabras sobre una hoja de papel, hasta humedecerlo como si estuviese excitado, como una vagina, o como si simplemente lo hubiera imaginado. Demostrar mi capacidad de expresión escrita, ínfima e inservible. Me dan ganas de tomar miles de plumas y acabármelas una por una como si se trataran de cigarros. O uvas. Y después quedarme mirando esa hoja de papel, como si lo que hubiese puesto en ella estuviera apunto de revelar un gran secreto. Una ecuación indescifrable, una bomba hidráulica... Y entonces pienso lo ridículo que puede parecer eso. Y me doy vergüenza. Porque solo yo me éxito con las palabras. Como si estas fueran viagra para los locos. Y cuando no existen en mí alrededor, tengo sexo sin control. O me abstengo de ello. Y paso un día de locura sin mirarme en el espejo, sin lavarme el rostro, sin dormir, o sin leer. Sin pensar en colores. Y después de la locura guardo reposo, y olvido lo que fue, para hacerlo otra vez. Y entonces tomo una hoja de papel, y me pongo a escribir lo que siento… y solo entonces me siento bien.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Tu fiel asesino (Garabateos)

Tu fiel Asesino
By Insana.

Las amistades largas se tienen que formar desde un punto respectivo en el cual convivan dos personas al mismo tiempo. Una perspectiva que si no es igual, por lo menos es similar. La misma música, la misma luna, la misma risa, el mismo carisma. No se puede empezar una amistad a raíz de nada, porque una amistad si no resume la siguiente palabra, por lo menos es gran parte de ella: todo. El amor, en su esencia mas clara, se convierte en el sustento de una buena y fructífera amistad. Cuando ambas personas saben manobrar con ella, los resultados pueden llegar a ser el motivo del cambio de vida de alguien. Mirar sus ojos, tocar su mano, sentir toda su esencia rodeándote en las adversidades, gritando a tu lado, mientras sostiene la espada y el escudo, codo a codo, para llorar al mismo tiempo, y caer en el mismo poso, para levantarse enlodados bajo el mismo sol, y para seguir el mismo camino. No se puede comparar nada en el mundo con el valor que posee un sentimiento tal cual. Aunque… hay excepciones. Donde ambos jugadores siguen una partida diferente. No hay ganadores, ni perdedores, porque nadie quiere seguir moviendo las piezas. Si uno se equivoca, el otro no hace nada por remendar el error del otro, ni el otro trata de pedir ayuda. Y se callan. Se vuelven sombras del pasado. En la distancia. En el tiempo. En el olvido. Y le permites ser tu fiel asesino. Siempre apuñalándote sin siquiera darse cuenta, porque nunca se lo recuerdas, ni se lo evitas. Pero un día decides marchar, y tu fiel asesino te pregunta el porque, y no explicas mas, porque realmente no existe mas. Y el asesino te deja partir con la vaga idea de que quieres vivir mas, conocer mas, mirar mas, aprender mas, y sentir mas… pero es mentira. Es mentira porque todo lo que el asesino escucha de ti son solo palabras en boca de otras personas. Y aunque ha aprendido a las malas que dejar partir a las personas no siempre es la mejor opción, lo hace. Decir: ya no te amo¡, es muy difícil para el lastimado. Porque así es más efectivo el daño causado. El silencio es venganza. Aunque el asesino nunca haya soltado el puñal, tu daga es más filosa. Porque así, si un día quieres volver, no podría rechazarte, porque nunca dijiste nada que lastimara a alguien. Siempre fuiste el lastimado. Y siempre tendrás razón.


lunes, 8 de diciembre de 2008

Cremax de Nieve (Columna)

Cremax de Nieve
By Insana.
Creo que he marcado una ligera y obsesiva tendencia a comer desenfrenadamente galletas “Cremax de Nieve”. Son mi perdición, las de vainilla con chocolate. Después del desayuno, digiero tres paquetes sin poder evitarlo. ¿Pondrán droga dentro de esos productos tan deliciosos que adquirimos en los supermercados?... de ser así, ¿todos hemos consumido drogas alguna vez en nuestra vida?... nadie esta a salvo de las incontrolables empresas siniestras que ganan dinero a costa de nuestro sufrimiento. Si ganan dinero a costa del sufrimiento de los animales, no es de sorprenderse si ganaran dinero a costa de nuestro ingenuo pensamiento “no-rebelde” que antaño entrañaba en cada civil naciente y pensante del mundo. No, hoy nuestros verdaderos gobernantes son las empresas alimenticias, de vestir, de pensar, de sentir… nos comemos lo que vemos por televisión si nos dicen que esto es nutritivo, que nos dará muchas energías, que es “necesario” comerlo para crecer “fuertes y sanos”. Nos ponemos la moda que imponga, aunque estamos mas que seguros de que en algún momento (no muy lejano, por lo regular) llegará otra que impondrá sobre la ya adquirida. Pensamos, gritamos, lloramos, hablamos, caminamos, sentimos e incluso actuamos como en las telenovelas, las series de televisión, las películas. ¿Qué somos entonces?, ¿un producto mas?, ¿algo que vender?, ¿algo que ofertar?... ¿tenemos todos un código de barras grabado en el cuello, o la muñeca, que nos identifica de los demás y el valor que poseemos se calcula de acuerdo con lo que adquirimos, hacemos, pensamos o sentimos?, ¿ese valor es realmente importante?... para una empresa como Lala, seguro que lo es. Después de todo nos asegura que la leche es el principal y mas importante proveedor de “calcio”, cuando es completamente falso. Pero crecemos tan aferrados a esta idea, porque nuestros padres nos la inculcaron, y los padres de nuestros padres a nuestros padres, y los padres de los padres de nuestros padres a ellos, en la escuela, en la calle, en todas partes lo dice¡¡, lo dice en los libros¡¡¡… todo porque un día, a una persona se le ocurrió difundir una idea que a él o ella le parecía correcta, a raíz de algún fin lucrativo en pro suyo. Y desde entonces, una cadena de personas se han ido halando a si mismas sin poder detenerse en esa engañosa historia de terror… si, de terror, porque lo que no saben estas personas es que aquellos de quien reciben la leche que beben todos los días no son seres que voluntariamente hayan decidió ir a “donar” su leche. Pero claro difundir esta idea sobre la desmitificación de las grandes empresas que nos acurrucan en sus brazos como tiernos bebes/productos solo me haría convertirme en otra empresa de fines lucrativos en pro mios.

“Abro mi sobrecito de Cremax de Nieve, y comienzo a masticar”

domingo, 7 de diciembre de 2008

En el corazón no se manda (Cartas)

"En el corazón no se manda"
By Insana.
Lamento no haber sido tan sincero desde el principio, ni contigo, ni con los demas, ni conmigo mismo. No basta la fuerza de la voluntad, ni el coraje, ni la abstinencia ni el raciocinio de la mente, ni la lógica empleada en las acciones, ni tampoco la brujería ni la religión, ni los rezos ni las medicinas. No basta. Es tan poco su efecto, y tan secundario.

“En el corazón no se manda”. Ni en el tuyo, ni en el mío. Te amé una vida. No me lo pediste, fue mi decisión. Eso esta claro. Nunca prometiste nada y yo espere. Los días pasaron, se alargaron los años. Me engañe tanto tiempo fingiendo estar bien. Extrañándote. Pensándote. Seguro de que un día me buscarías para continuar lo que no concluimos bien. Y terminé buscándote yo, cansado. Y seguías ahí, como siempre. Intacto. Sonreías tanto. Y tarde fue la hora en que caí que nunca pensaste en mí. Pero no es tu culpa. Tal vez es que necesito mucho amor. El amor que no recibí nunca en mi vida. El amor que se que nunca recibiré. El amor que no quisiste recibir… Ahora siento un vacío en mi ser. No encuentro lógica a esta vida. La gente me dice que soy joven, que me falta “mucho por vivir”. Si, mucho por vivir… Mucho. Se que un día llegara alguien a mi vida, no es el fin. Sigo en la espera. Pero… tengo que admitir que me entristece saber que ese alguien no serás tú.

Todo está bien, amor, como aquella vez, aunque ahora sea definitivo. Alguien más se encargara de lavar los platos.

Para siempre, amor. Hasta nunca.
Tu ......

jueves, 4 de diciembre de 2008

Masa Bruta (Columna)

Masa Bruta
By Insana.

Quizás hayas escuchado alguna vez la frase: “La masa es bruta, pero solo al ser masa”. La cualidad de la sociedad para creerse cosas con irrefutable facilidad nos ha llevado años y años de retrasos en todas las formas. Cuando pones a un humano frente a una teoría, y este la analiza y la entiende, es posible crear un cambio. Pero cuando comienzan a llegar mas humanos, y ven la misma teoría, y comienzan a hablar, y de pronto uno grita: “no es cierto”… entonces el humano al lado comienza a pensar que no es cierto, y grita que no es cierto también, y así, como peces en una red, comienzan a gritar todos al unisón que no es cierto.

Lamentablemente, pocas han sido las ocasiones en que la masa de la sociedad ha gritado: “no es cierto” ante algo. Pareciera que su tendencia tira mas a gritar: “Es cierto todo lo que ves y te imaginas”. Las religiones, los grandes “milagros”, las aparentes situaciones en política, e incluso el verdadero color de cabello de algún famoso.

Como sociedad deberíamos ser más inteligentes, agarrándonos de aquel dicho “dos cabezas piensan mejor que una”, que es completamente cierto. Seguir gritando, solo por gritar, no nos llevara a nada mas que raspar nuestras gargantas y al día siguiente no recordar ni porque. Cuando alguien a tu lado grite “esto no es como es”, no te dediques solo a propagar esa frase como quien vende pan caliente en un mercado. Seria mejor analizar las razones, los supuestos y los probables del porque del nacimiento de esa idea contraria. Tal vez sea la verdadera, uno nunca sabe. Pero solo entonces, solo entonces la masa dejara de ser de un solo color, y así evitara convertirse en una tortilla bañada en salsa y digerida en una noche.


Algunos “sucesos” que se han creído de manera
irrebatibles.


1- *El gigante de Cardiff.

En 1869 se descubrió en una granja en Cardiff, Nueva York, Estados Unidos, los restos fósiles de un cuerpo humano enorme. Al principio se comentó que podía tratarse de una estatua creada por los jesuitas en el siglo XVII para asustar a los indígenas. Sin embargo, el pueblo muy religioso prefirió creer que se trataba de uno de los humanos descomunales mencionados en el libro del Génesis. Con todo esto, se comenzó a cobrar 50 centavos para ver el fenómeno, con filas de todo un día de gente que venia de todas partes para verlo. Detrás de todo esto, se encontraba George Hull, un fabricante de cigarros, ateo, quien había tenido una discusión con un clérigo y a modo de venganza decidió burlarse de él creando a nuestro famoso gigante, a base de yeso, acido para el proceso de envejecimiento rápido, y a través de ciertos contactos que lo ayudaron a enterrarlo en el susodicho lugar. Si no hubiese sido por el trabajo de ciertos periodistas, el fraude de Hull tal vez nunca se hubiese descubierto. Aun a pesar de la confesión y las pruebas, el gigante fue adquirido por una empresa para ser exhibido, y hoy en la actualidad, descansa en un museo tranquilamente.

2- *Los selenitas.

El 25 de agosto del año 1935, en el diario New York Sun se publicaron varios artículos donde se decía que el astrónomo Sir John Herschel había construido un nuevo telescopio en Cape Town, Sudáfrica, de alta tecnología, apuntándolo directamente hacia nuestro satélite. Después Harschel dijo que en la Luna había volcanes, playas con arena blanca, árboles, flores de color rojo oscuro y obeliscos de amatista. También dijo que había animales misteriosos como uno del tamaño de una cabra, con un único cuerno en la frente (unicornio, para ser más precisos) y también anfibios de forma esférica que se movían a velocidades sorprendentes. A estos seres se les describió como inteligentes y comunicativos, capaces de crear arte y literatura. Con esta publicación el periódico vendió mas de 15,000 ejemplares. Pero las ventas aumentaron a 19,360 mas al día siguiente, debido a que se descubrió la existencia de un nuevo ser que media 1.20 m, con capacidades de volar como un murciélago, y de caminar como un humano. El fraude planeado por Richard Adams Locke trajo mucha audiencia para tal suceso. Tanto fue el excito de la broma, que el mismo Richard Adams se sorprendió cuando comenzaron a aparecer otros astrónomos confirmado con sus propias observaciones lo que él había inventado a raíz de su propia imaginación.

3- *Las hadas de las niñas Elsie.


En 1917 las niñas Else, de 16 años y Frances de 10, fotografiaron hadas y gnomos. Lo que empezó como una travesura acabo llamando la atención de los medios de comunicación. Incluso Arthur Conan Doyle (autor del famoso personaje Sherlock Holmes) creyó tanto en el relato que escribió un libro acerca de ese tema que le hizo ganar cerca de 2 millones de dólares. No sospechó nada el pobre hombre aun incluso cuando las niñas le dijeron que solo se aparecían cuando iban ellas solas por el bosque. Ni tampoco vio sospechas en las fotografías a pesar de que estas eran anormalmente planas –ya que se trataba de recortes de ilustraciones de libros-. No solo Doyle creyó lo que las niñas decían, sino también una gran masa de gente que se arremolinaron por ver las fotografías. Años después, en 1981 (cuando ambas eran ancianas) confesaron el fraude, y dejaron claro que para ellas fue sorprendente ver a la gente creérselo, aun a pesar de que en las fotografías, si ponías la suficiente atención, podías ver los hilos que sostenían los recortes de las imágenes de hadas.

>>> En-la-ces abajito:


lunes, 1 de diciembre de 2008

Registro Verde, parte final (Notas)


Registro Verde
By Nicolas Severo

Mi nombre es Nicolas Severo Gañaz, y me conocen como Insana. El día de hoy, que es primero de Diciembre del dos mil ocho, soy formalmente “ovolactovegetariano”.

Bueno, debo escribir sobre el bienestar que me acontece al darme cuenta de que he cumplido con mi meta y que el día de hoy soy formalmente “ovolactovegetariano”. La satisfacción de haberlo logrado es bastante grande, grata y sobre todo enriquecedora. No me siento mal físicamente, todo lo contrario. Me siento más vivo y saludable que todos los años de mi vida. Ciertamente he adelgazado, pero solo he perdido peso del “malo”, grasa que no debía existir. Me siento en muy buena forma, y ese mito sobre la descompensación proteínica es tan falso como el cuerpo de Madonna. La satisfacción personal es aun mayor, que decir… ENORME¡¡.

En este día nada mejor que tomarme un delicioso cafecito o un capuccino de soya con alguna esencia… de mango, porque en el trabajo se me ha antojado. Hoy formalmente me he casado conmigo mismo y soy un feliz “Ovolactovegetariano”.
¿Planes a
futuro?
1- Dar el siguiente paso importante en mi vida y convertirme en Vegano.
2- Cursos de cocina vegana¡¡
3- Construir mi pequeño huerto-terraza casero¡¡
4- Solidificar "Dalo".

domingo, 30 de noviembre de 2008

Enrique Bunbury (Especial)


By Insana.

Solo recuerdo que era un día muy caluroso. Se había sobrevenido a Monterrey una de esas olas asesinas que sofocaban a los humanos como bombones en una parrilla. Ni siquiera poniéndote frente a la nevera el calor se esfumaba.

Estaba tirado sobre la cama. Las sabanas se me pegaban al cuerpo por lo empapado que estaba con el calor. Solo tenía un pequeño abanico que me arrojaba aire caliente a la cara. Al mirar por la ventana me imaginaba a los niños de la banqueta retorciéndose del dolor por las quemaduras que les infligía el sol. Pero eran solo espejismos como de desierto, porque en la calle no había ni se escuchaba a nadie.

Todavía no eran muy famosos los aires acondicionados. En la cuadra nadie había escuchado hablar de ellos. Yo tenía doce años entonces. No recuerdo exactamente porque, y ahora que lo pienso, solo siento que ese era el momento en que tenía que pasar… en ese momento decidí encender la radio, y apenas llevaba un segundo encendido y tan agobiado como me sentía por mi vida, comenzó una canción… “Hoy voy a empezar… hoy es el comienzo del final…”, y fue ahí cuando quede prendido de esa voz. Fue amor a primer oído. Escuché la canción con una atención que nunca había empleado en mi vida. Era una canción hermosa, una voz hermosa, una letra hermosa… Lady Blue?, ¿quien era ella?, era mi soledad, mis agobios, mis tristezas, mis problemas, esa era Lady Blue, y como cantaba él, sin ella el espacio era un lugar tan grande, tan vacío. “No volverás a ver la mirada triste del chico que observaba el infinito”… “Desde hoy no temas nada, no hace falta ya, todo se fue con el huracán…”.

Mi encuentro con Bunbury fue más que el producto de una buena mercadotecnia, de sus complejas excentricidades para hacer música. Más allá de eso, el destino me lo presentó en el momento adecuado, cuando yo necesitaba tanto de alguien grande en quien creer realmente. A quien amar. Y Bunbury era ese hombre. Ese humano, ese ser. Perfectamente imperfecto, idealmente ideal, el chico rockero del que te enamoras en la secundaria y te mojas los pantalones cuando lo ves caminar en el pasillo. Siendo hombre, pude sentir esta inmensa admiración por otro hombre.

Poco a poco fui escuchando más de su música. Cada vez que escuchaba una canción, me tardaba semanas en decidir escuchar otra de él. Pues quería que cada canción se quedara en mis labios como lo hace el vino, que se paseara por mi cuerpo impregnándolo de esa calidez. Me enamore progresivamente, hasta darme cuenta que era mi cantante, hombre y ser favorito sobre la tierra.

Sus canciones no solo narraban mi vida, sino que me explicaban como vivirla. Era un retrato, una especie de libro que te entendía, que fue escrito para mis oídos.

Ahora, después de mucho tiempo. A distancia de dos meses y medio, aproximadamente (Hellville de Tour, 20 Marzo, Arena Monterrey). Los nervios de una colegiala me entumen los músculos, me sudan las manos, la frente, las axilas. Me tiemblan las piernas de solo imaginarlo. Por fin, después de tanto tiempo podré conocer a ese hombre, a Enrique Bunbury. Podré escucharlo. Podré incluso tocarlo. Podré mirarlo a los ojos, y darme cuenta de una realidad: realmente es real.


Top ten de Bunbury´s Songs:
1- “Sácame de aquí”
Frase: “Escribiremos nuevas reglas… esta es la primera de ellas: esta prohibido prohibir”
2- “Lady Blue”
Frase: “No volverás a ver la mirada triste, del chico que observaba el infinito”
3- “El Rescate”
Frase: “No hay en este mundo, aunque parezca absurdo, ni en planetas por descubrir, lo que aquí te pido”
4- “La Chica triste que te hacia reír”
Frase: Si no te gustara tanto meterte en líos, si escogieras un camino asfaltado alguna vez”
5- “Viento a favor”
Frase: “Si ya no puede ir peor, has un ultimo esfuerzo, espera que sople el viento a favor”
6- “El Club de los Imposibles”
Frase: “Si quieres cometer un par de errores nuevos…”
7- “Apuesta por el Rock and Roll”
Frase: “No se si nací para correr, pero quizás si que nací para apostar”
8- “Te esperare”
Frase: “Siempre me levanto con la duda de que pie pondré en el suelo, la izquierda o la derecha no están hechas para mi”
9- “Voces de tango”
Frase: “Y empezar a llorar, y volver a llorar, todo otra vez… por ti”
10-“El Rumbo de tus sueños”
Frase: “Jamás te recuerdo, porque nunca te olvido. Tu cuerpo fue la guarida favorita, del mi cuerpo”

Para leer algunas biografías sobre Enrique Bunbury:

Wikipedia:
http://es.wikipedia.org/wiki/Bunbury

La Higuera:
http://www.lahiguera.net/musicalia/artistas/bunbury/biografia.php

Sitio oficial:
http://www.enriquebunbury.com/

viernes, 28 de noviembre de 2008

Registro Verde, parte 4 (Notas)

Registro Verde.
By Insana.

Lista de marcas que experimentan
con animales:


Desodorantes:

1- Old Spice
2- Rexona
3- Secret
4- Speed Stick
5- Sure
6- MUM


Cuidado de cabello:

1- Alberto Vo5
2- Ammens
3- Color Softh
4- Dove
5- Head & Shoulders
6- Ivory
7- Lasting Color
8- L’oreal
9- Men’s Choice
10-Clairol
11-Natural Instincts
12-Pantene
13-Pert Plus
14-Seda


Perfumes:

1- Cacharel
2- Giorgio
3- Hugo Boss
4- Old Spice
5- Eau Jeune


Maquillaje:

1- Max Factor
2- Cover Girl
3- Oil of Olay
4- Ponds
5- Maybelline


Higiene:

1- Always
2- Kleenex
3- Kotex
4- Scott
5- Tampax
6- Kimberly
7- Suave

Lavandería y Limpieza:

1- Ariel
2- Ayudin
3- Bold
4- Clorox
5- Magia Blanca
6- Magistral
7- Pine-sol
8- Tide
9- Windex


Cuidado de los dientes:

1- Aquafresh
2- Colgate
3- Crest
4- Listerine
5- Odontine
6- Oral-B
7- Sensodyne
8- Kolinos


Medicamentos de receta medica:

1- Actisite
2- Brontex
3- Dantrium
4- Didronel
5- Macrodantin
6- Ultradol
7- Zebete
8- Ziac

Jabones:

1- Camay
2- Dove
3- Lux
4- Neko
5- Rexona.


Pañales y Productos para bebe:

1- Baby Fresh
2- Johnson & Johnson
3- Kid Fresh
4- Luvs
5- Pampers

Otros:

1- 3M
2- Adidas
3- Alpo
4- Benetton
5- Braun
6- Calvin Klein
7- Colgate-Palmolive
8- Coperttone
9- Dolce & Gabbana
10-Duracell
11-Garnier
12-Gillete
13-Giorgio Armani
14-Giorgio Beverly
15-Hills
16-Gloria Vanderbilt
17-Guy Laroche
18-Helena Rubinstein
19-Iams
20-Lancaster
21-Liquid Paper
22-Nina Ricci
23-Oscar de la Renta
24-Parker
25-Pfizer
26-Pierre Balmain
27-Pringles
28-Schwarzkopf
29-Shick
30-Vick Vapo Rub
31-Vortex
32-Yves Saint Laurent
33-Ziploc
34-Reckitt Benckiser


Marcas que no testean en
animales:
Desodorantes:

1- Nivea Deo
2- Hi & Dri


Cuidados del cabello:

1- Clinique
2- Wella
3- Weleda
4- Koleston
5- Paul Mitchell
6- St. Yves


Perfumes:

1- Chanel
2- Dior
3- Estée Lauder


Maquillaje:

1- Almay
2- Avon
3- Estée Lauder
4- Heno de Pravia
5- Jean Naté
6- Oriflame
7- Revlon, St. Yves
8- Ebel


Cuidado de los dientes:

1- Dento

Jabones:

1- Nivea
2- Heno de Pravia


Otros:

1- Abercrombie & Fitck
2- Amway
3- Bon-Ami
4- Chanel
5- Christian Dior
6- Donna Karan
7- Eucerin
8- Pilot
9- Victoria’s Secret

jueves, 27 de noviembre de 2008

"El Psicoanalista" (Libros)


"Cada palabra tiene un significado, cada significado tiene una labor, cada labor tiene un resultado, y cada resultado produce una emoción... leer palabras es tan emociónante": Nicolas Severo


Fragmentos de palabras del libro El Psicoanalista, by Jhon Katzenbach.


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(Pág. 317)


Lo último que hizo fue colocar la fotografía de su mujer en lo alto del montón, sujeto por la punta de un zapato.
“Hiciste mucho por mi cuando estabas viva -pensó-. Hazme este ultimo favor.”
Levanto la cabeza y observo el inmenso océano negro frente a él. Las estrellas salpicaban el cielo, como si estuviesen encargadas de señalar la línea de demarcación entre el oleaje y el firmamento.
“Una noche bastante bonita para morir”, se dijo.
Y entonces, desnudo como el amanecer que estaba solo a unas horas, caminó despacio hacia el agua embravecida.


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(pag. 312 y 313)


Ricky volvió a sentarse en la cocina y tomó el bloc. Mordisqueo la punta del bolígrafo y luego se puso a redactar una ultima carta. Escribió con rapidez:

A quien pueda interesar:
He hecho esto porque estoy solo y no soporto el vacío de mi vida. Me resultaría imposible causar mas daño a ninguna otra persona. He sido acusado de cosas de las que soy inocente. Pero soy culpable de cometer
errores con personas a las que amaba, y eso me ha llevado a dar este paso. Agradecería que alguien enviara por correo los donativos que he dejado. Todos los bienes y fondos restantes de mi patrimonio deberían ser vendidos y lo recaudado entregado a las mismas organizaciones benéficas. Lo que quede de mi casa aquí, en Wellfleet, debería convertirse en zona protegida.
A mis amigos, si los hay, espero que me perdonéis.
A mis familiares, espero que lo entendáis.
Y al señor R, que me ayudó a llegar a esta situación, espero que encuentre muy pronto su propio camino hacia el infierno, porque ahí le estaré esperando.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Morir en el intento (Garabateos)

Morir en el Intento
By Insana.
Alguna vez me sentí verdaderamente asustado. Sentí que perdía la ilusión de saber que puedo ser grande. Sentí que caía en un enorme abismo sin final en donde solo existía el eco de alguna mugrienta canción. Con mi traje mas soso ataque de frente, levante la mirada, enfrente el destino, derrame mil lagrimas, me limpie la cara y abrí la puerta… “hay que seguir”, me decía el corazón. Aprendí que en estanques nadie es grande. Aprendí que hay que buscar el riachuelo que lleva al mar. Evolucionar, si se puede, tratando de llevarte lo bueno del pasado, nunca lo malo, pero no olvidarlo. Cambiar de perdulario, cambiar de alas, cambiar incluso de cielos, dejar de temer por todo, abrir tu corazón a quien venga… saber que siempre habrá un colchón a donde ir a caer al final del día. Tener la confianza de que cuando llores, habrá alguien a tu lado recogiendo en un cubo tus lágrimas enjugadas, como quien recoge flores. Saber que muy en el fondo, sin importar cual fue el final del truco: a un drogadicto, a un VIH positivo, a un maestro de letras, a un ama de llaves, a un gato domestico… saber siempre, que en la vida, es mejor haber intentado amar, que nunca haberlo hecho y haber muerto en el intento.



domingo, 23 de noviembre de 2008

Nueva Era (Cronicas)

Nueva Era
By Nicolas Severo

Bueno, comienza una nueva era. No es que precisamente haya pasado mucho tiempo desde que comenzó la que se va. Creo que las eras no son tan largas. Cuando menos te lo esperas, algo nuevo esta comenzando dentro de ti, pero no te das cuenta de eso hasta que miras hacia atrás y descubres que se ha quedado en el camino ese pequeño y no tan lejano pasado. Me hace sentir como una serpiente. Las serpientes dejan su piel en el camino y continúan sin pensar volver atrás. Aunque a veces me identifico mas como una lagartija. Ellas pierden partes de su cuerpo, y aunque esa parte se mueve y les grita, como un fantasma que molesta a quienes en vida lo han olvidado, tienen la capacidad de seguir adelante y permitir que les crezca una nueva extremidad. El pasado se va. Se lo llevan los buenos vientos, y se mueven alegremente en el piso como hojas muertas que no desean oponer resistencia.

Han cambiado algunas cosas. Como el año pasado cambiaron. Y como seguramente el año que viene también cambiaran. En descripciones breves, el mundo sigue girando y cada vez los polos se unen mas, los continentes se separan y son engullidos por el mar.

Podría hablar específicamente de una persona, pero no lo haré No me he permitido ni me permitiré hablar de esa persona como lo hice alguna vez. Eso… bueno, eso es algo que no ha cambiado y no cambiara. Estoy encasillado en este punto y no me saldré de esas casillas, por lo menos no hoy. Hoy omitiré su esencia y voy a hablar de esas duras decisiones que uno toma en la vida sin darse cuenta. Es como si tu cuerpo, tu mente y tu alma se alejaran de ti y te dijeran: “No, nosotros sabemos que esto es lo mejor para ti así que lo haremos a costa de tu insistencia”. Y tal vez yo solo sea un reducido trocito de “terquedad” en contra de mi mente, mi cuerpo y mi alma. Así que ellos ganan, obviamente. La batalla la tengo perdida y poco a poco comienzan a sacar de mi vida esas cosas que estorban y le hacen ver mal. Empiezan por las promesas nunca cumplidas, como aquellas de abandonos y venganzas. Desesperadas ideas de locura que nunca llegaron a la cúspide de la realización. Ahora no existen. Después continuaron con las personas. Algunas de ellas muy importantes. Amigos del pasado a los que uno tiene que aprender a ver de manera diferente: “no vale la pena”, “no son lo que crees”, “a la verga con ellos”… algunas de esas personas se volvieron como pequeñas estacas en el corazón. Pero el corazón es parte del cuerpo y como tal, tiene la capacidad de sacar poco a poco las astillas que se entierran debajo de su corteza. Ya no están, aunque la cicatriz sigue ahí. Pero ya no duele lo mismo. Un poquito tal vez, pero solo un poco. Y al final, han decidido afinar todos aquellos detalles humanos que conllevan a un mejor cimiento para si mismo. Como quien arregla en una casa unos clavos por aquí, unas vigas por allá, un revestimiento de pintura. Esos pequeños detalles que hacen que esta nueva era, por donde se ven venir grandes cosas, sea de suficiente satisfacción por lo menos hasta que llegue la siguiente, y la siguiente con la siguiente…