By Insana.
Hace poco recibí una carta que hablaba sobre el futuro de la tierra. La carta se leía en titulo como: “Carta escrita en el 2090”. Al comenzar a leerla me sorprendí mucho porque, la misiva contenía una terrorífica explicación sobre lo que el futuro nos depara. La escasez de agua era el punto de partida de esta misiva. Explicaba, con claros detalles (la mayoría “supuestos” científicos) las condiciones en las que viviremos los humanos en un futuro, donde la escasez del agua seria un factor determinante. Debo admitir que la misiva me sorprendió.

Actualmente tengo la oportunidad de ver a personas luchando en contra de los efectos casi irreversibles del deterioro ambiental, causado principalmente por los humanos. La evolución de las masas lleva impregnada consigo misma un “retroceso”, por así llamarlo, de lo que pudo haber sido un proceso positivo para nuestro medio ambiente. Es decir, que a diferencia de lo que por lógica debería esperarse, señalando que por medio de la evolución las personas aumentamos nuestra inteligencia, pareciera que la perdemos paulatinamente al no procesarla íntegramente junto a factores determinantes que la misma debería poseer, como la intuición, y la presteza hacia la comprensión de factores tan importantes en la vida humana como lo es la naturaleza. Esta claro que hemos ido de la mano de la misma desde nuestros inicios. De alguna forma u otra nos hemos enrolado en ella, tomando de ella sus frutos, comprendiendo muchas de nuestras funciones a través de los ejemplos que ella nos brinda. La hemos personificado, pero aun así la hemos dejado en un segundo plano. ¿Qué somos los humanos sin la naturaleza realmente?, ¿es necesario darse cuenta que la misma necesita ser reafirmada en nuestra cultura como algo sumamente importante?
