lunes, 29 de septiembre de 2008

Frijol (Cartas)

Frijol
By Insana.

Viví durante 19 años junto a una persona que me vio crecer lentamente, como quien ve crecer las ramitas de un fríjol en un algodoncito con agua. Ciertamente me parezco mucho a un fríjol, de esos que se prenden de cualquier esperanza y dan brotes con un simple soplido de cariño, sin entender que el único fin de su existencia es ir a terminar en la boca de alguien más. Creo que la persona de la que hablo entiende de lo que hablo. Nadie mejor que ella podría entender lo que es crecer mirando en la oscuridad, sintiendo como tus brazos tantean algo que nunca sabrás si es verdad o fantasía, producto de un mero deseo de que así lo sea. Nadie mejor que ella sabrá recordar aquel llanto siniestro en la madrugada, atravesando las paredes de las habitaciones y llegando a nuestros oídos como una suplica inconclusa. Nadie mejor que ella sabe de lo que hablo, pues para mí esta claro que los recuerdos vividos a su lado son el alimento de un cariño que creció sin mucha iluminación ni agua, ni tampoco viento, como un fríjol. Una persona que me ha hecho ver casi con una bofetada que aquello que dice la gente (“Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido”) es irreverentemente cierto.
Aquella mañana, cuando desperté, me quede en silencio, y fue increíble escucharme realmente en silencio. Faltaba aquel ruidito en mi hogar. Y me di cuenta que te extrañaba. Cuando deje de sentir tu presencia en mi hogar me di cuenta que verdaderamente te extrañaba, y me eche a llorar. Bueno, yo siempre lloro como el depresivo que soy, pero en esa ocasión… bueno… tú me entiendes.
El dolor que me aqueja existe por comprender que te vas sin saber quien soy realmente. ¿Habría de decirte que orientación sexual tengo?, ¿habría de decirte a quien he amado y a quien no?, ¿habría de decirte mis pasiones secretas?, ¿habría de decirte mis sueños mas profundos?

Ahora te vas. Sigues una ruta que envidio: la de tus sueños. Te vas sabiendo que lo que haces es bueno para ti, y espero que así sea. De todas formas, si te equivocas y quieres volver algún en la madrugada a la casa… me imagino que sabes quien te estará esperando soñoliento en la sala para abrirte la puerta sin que nuestros padres escuchen, como lo hacia cuando era un chiquillo.

Querida Hermana.

Te querra siempre: Tu Pelón.