domingo, 23 de noviembre de 2008

Nueva Era (Cronicas)

Nueva Era
By Nicolas Severo

Bueno, comienza una nueva era. No es que precisamente haya pasado mucho tiempo desde que comenzó la que se va. Creo que las eras no son tan largas. Cuando menos te lo esperas, algo nuevo esta comenzando dentro de ti, pero no te das cuenta de eso hasta que miras hacia atrás y descubres que se ha quedado en el camino ese pequeño y no tan lejano pasado. Me hace sentir como una serpiente. Las serpientes dejan su piel en el camino y continúan sin pensar volver atrás. Aunque a veces me identifico mas como una lagartija. Ellas pierden partes de su cuerpo, y aunque esa parte se mueve y les grita, como un fantasma que molesta a quienes en vida lo han olvidado, tienen la capacidad de seguir adelante y permitir que les crezca una nueva extremidad. El pasado se va. Se lo llevan los buenos vientos, y se mueven alegremente en el piso como hojas muertas que no desean oponer resistencia.

Han cambiado algunas cosas. Como el año pasado cambiaron. Y como seguramente el año que viene también cambiaran. En descripciones breves, el mundo sigue girando y cada vez los polos se unen mas, los continentes se separan y son engullidos por el mar.

Podría hablar específicamente de una persona, pero no lo haré No me he permitido ni me permitiré hablar de esa persona como lo hice alguna vez. Eso… bueno, eso es algo que no ha cambiado y no cambiara. Estoy encasillado en este punto y no me saldré de esas casillas, por lo menos no hoy. Hoy omitiré su esencia y voy a hablar de esas duras decisiones que uno toma en la vida sin darse cuenta. Es como si tu cuerpo, tu mente y tu alma se alejaran de ti y te dijeran: “No, nosotros sabemos que esto es lo mejor para ti así que lo haremos a costa de tu insistencia”. Y tal vez yo solo sea un reducido trocito de “terquedad” en contra de mi mente, mi cuerpo y mi alma. Así que ellos ganan, obviamente. La batalla la tengo perdida y poco a poco comienzan a sacar de mi vida esas cosas que estorban y le hacen ver mal. Empiezan por las promesas nunca cumplidas, como aquellas de abandonos y venganzas. Desesperadas ideas de locura que nunca llegaron a la cúspide de la realización. Ahora no existen. Después continuaron con las personas. Algunas de ellas muy importantes. Amigos del pasado a los que uno tiene que aprender a ver de manera diferente: “no vale la pena”, “no son lo que crees”, “a la verga con ellos”… algunas de esas personas se volvieron como pequeñas estacas en el corazón. Pero el corazón es parte del cuerpo y como tal, tiene la capacidad de sacar poco a poco las astillas que se entierran debajo de su corteza. Ya no están, aunque la cicatriz sigue ahí. Pero ya no duele lo mismo. Un poquito tal vez, pero solo un poco. Y al final, han decidido afinar todos aquellos detalles humanos que conllevan a un mejor cimiento para si mismo. Como quien arregla en una casa unos clavos por aquí, unas vigas por allá, un revestimiento de pintura. Esos pequeños detalles que hacen que esta nueva era, por donde se ven venir grandes cosas, sea de suficiente satisfacción por lo menos hasta que llegue la siguiente, y la siguiente con la siguiente…

3 comentarios:

El Cuaderno de Insana. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
El Cuaderno de Insana. dijo...
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El Cuaderno de Insana. dijo...

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