By Insana.

Acabo de adquirir un libro muy interesante que ya me tiembla en las manos (ya voy en el capitulo siete y apenas lo compre hoy) y por las noches me susurra para que lo siga leyendo como un fantasma en el ropero que no se cansa de jugar. Ese es mi problema con los libros: me obsesiono tanto con ellos que olvido dormir, y el insomnio (uno de mis múltiples y “secretos [pero gracias a este medio ya no tanto] padecimientos) me desnivela mi estilo de vida por completo. ¿De que manera?, de muchas: si no me levanto temprano en la mañana (antes de las nueve) después la frustración me impide asistir al gimnasio, al que hago veinte minutos en bicicleta. Si no voy al gimnasio me siento enojado todo el resto del día. Por lo regular, si no voy tampoco al gimnasio toda la energía se me viene encima y a veces ando como desesperado antes de las seis. Si no voy al gimnasio no me gusta mi aspecto físico. Después de las seis se me baja, porque entro a trabajar, pero entonces me da hambre. Como no me levanté temprano no me puedo preparar un tentempié decente, y la panza me gruñe con constancia… y no es agradable tratarme con hambre. Por otro lado, si me desequilibro en mi alimentación comienzo a perder ánimos (gran parte de mi animo [lo he comprobado científicamente] se debe a la alimentación buena o mala que emplee diariamente) de vivir y puedo caer en depresión leve (¿Otro padecimiento?). Y ahora estoy tomando una dieta vegana-vegetariana que no se puede alterar de ninguna manera, mucho menos por motivos de horarios inflexibles. Y bueno, no esta demás decir que por estos mismos horarios inflexibles no me puedo dar las “horas” flexibles que suelo darme para diversos gustos personales: “Una hora para ver o leer Discovery Chanel”, “Una hora para navegar en internet” (o varias), “Una hora para escribir” (continuar algún libro en el que este trabajando, algún reportaje, algo de letras poéticas, entre otros, como este garabateo), “Una hora para alguna actividad libre”… entre “una hora para otras cosas”… Bueno, todo esto por un libro.
Por otro lado, no me arrepiento. El libro esta buenísimo. Creo que he comprobado que mi ámbito literario favorito es el de la ciencia ficción, el de la fantasía, al que pertenecen los mundos de Harry Potter (el primer libro que tuve en la mano pertenecía a esta saga), Eragón, Spiderwick, Narnia, La Tierra Media… entre muchos otros, menos conocidos, pero no menos importantes (si no los menciono es por una razón: en el anonimato están mejor, puesto que cuando algo se vuelve famoso pierde textura). Este tipo de temática me transporta siempre a un recuerdo muy placentero que pocas veces puedo evocar, salvo, claro esta, cuando leo libros como este: mi infancia. Si, un tema que para mi es intratable, casi siempre excluido de cualquier comentario, como si no fuera muy importante. Pero al contrario de todo lo que uno desea no mencionar, esto se contradice con libros de hadas, dragones o unicornios. Siempre soy el pequeño protagonista de la historia. Siempre soy el pequeño aventurero que descubre un mundo inmenso repleto de seres que siempre creyó que no existían. Ese era yo cuando tuve un libro por primera vez en mis manos, y ese libro era el mundo que descubría, tan explicito e inmenso, siempre abierto para aquel que deseara una opción alternativa para una vida simple, tonta, de risa. Ese era yo descubriendo el poder de transportarte a una historia a través de la imaginación. Un poder que no todos poseen.
Iba a comprar un libro de Anne Rice, pero la verdad en estos momentos no quiero convertirme en un vampiro homosexual y enamorado de los misterios eternos de la vida. Además, estoy molesto con ella desde su ultima publicación: “El Mesías”, y su alegato de la luz que vio y no se que tantas chingaderas… cuando se centre de nuevo en lo que era considerare comprar un libro de su autoría de nuevo. Por esta vez le tocó a Cornelia Funke, una autora de origen alemán, pedagoga e ilustradora de cuentos infantiles, y al primer tomo de su Trilogía de la Tinta: “Corazón de Tinta”, que trata sobre una niña que va descubriendo el misterioso mundo en el que su padre, al que llama Mo, esta entrelazado misteriosamente. Su padre tiene, además, un don muy especial: darle vida a los personajes de los libros que lee en voz alta… wow. La trama de entrada esta buena. El comienzo esta pegajoso, y ahora solo falta ver como terminará…
Por otro lado, no me arrepiento. El libro esta buenísimo. Creo que he comprobado que mi ámbito literario favorito es el de la ciencia ficción, el de la fantasía, al que pertenecen los mundos de Harry Potter (el primer libro que tuve en la mano pertenecía a esta saga), Eragón, Spiderwick, Narnia, La Tierra Media… entre muchos otros, menos conocidos, pero no menos importantes (si no los menciono es por una razón: en el anonimato están mejor, puesto que cuando algo se vuelve famoso pierde textura). Este tipo de temática me transporta siempre a un recuerdo muy placentero que pocas veces puedo evocar, salvo, claro esta, cuando leo libros como este: mi infancia. Si, un tema que para mi es intratable, casi siempre excluido de cualquier comentario, como si no fuera muy importante. Pero al contrario de todo lo que uno desea no mencionar, esto se contradice con libros de hadas, dragones o unicornios. Siempre soy el pequeño protagonista de la historia. Siempre soy el pequeño aventurero que descubre un mundo inmenso repleto de seres que siempre creyó que no existían. Ese era yo cuando tuve un libro por primera vez en mis manos, y ese libro era el mundo que descubría, tan explicito e inmenso, siempre abierto para aquel que deseara una opción alternativa para una vida simple, tonta, de risa. Ese era yo descubriendo el poder de transportarte a una historia a través de la imaginación. Un poder que no todos poseen.
Iba a comprar un libro de Anne Rice, pero la verdad en estos momentos no quiero convertirme en un vampiro homosexual y enamorado de los misterios eternos de la vida. Además, estoy molesto con ella desde su ultima publicación: “El Mesías”, y su alegato de la luz que vio y no se que tantas chingaderas… cuando se centre de nuevo en lo que era considerare comprar un libro de su autoría de nuevo. Por esta vez le tocó a Cornelia Funke, una autora de origen alemán, pedagoga e ilustradora de cuentos infantiles, y al primer tomo de su Trilogía de la Tinta: “Corazón de Tinta”, que trata sobre una niña que va descubriendo el misterioso mundo en el que su padre, al que llama Mo, esta entrelazado misteriosamente. Su padre tiene, además, un don muy especial: darle vida a los personajes de los libros que lee en voz alta… wow. La trama de entrada esta buena. El comienzo esta pegajoso, y ahora solo falta ver como terminará…

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