jueves, 27 de agosto de 2009

Amigos (Garabateos)

Amigos.
By Insana.
Los hay de todos los tipos: los arrogantes, los exasperantes, los aspirantes, los soñadores, los depresivos, los alegres, los artísticos, los secos, los graciosos, los descuidados, los imaginarios, los indiferentes, los consentidores, los “de distancia”, los “muy cercanos”, los sexuales, los asexuales, los literarios poéticos, los analfabetas inteligentes, los terricolianos, y los selenitas. Los grandes, los grandotes, los grandotototes, los chaparros, los chaparritos, los chaparrititos, los pequeñitos, los pequeñines, los pequeñotes, los diminutos y hasta los que caben en la palma de la mano. Gorditos, chonchitos, flaquitos, peluditos, lampiñitos, negritos, gueritos, morenitos, amarillitos, blanquitos, greñudos, pelones, de ojos chiquitos, de ojos exorbitantes, panzones, anoréxicos, bulímicos, drogadictos, hippies, emos, nerds, darks, punks, skatos, y de todas las modas de antaño. Casados, divorciados y viudos. Mexicanos, Africanos, Cubanos, Americanos y hasta Marcianos. Gritones, ruidosos, silenciosos, empalagosos, tiernos, groseros, pedantes, independientes, dependientes, absorbentes, dadores y bateadores. Los hay los de un día, los de “una noche”, los de una tardeada, los de antro, los de toda la vida, los de unos años, los de la infancia, los de la adultez, los de la secundaria, los de la primaria, los de la preparatoria y los de “aquella vez”. Vienen en mil presentaciones: en lata, en botella, en sobres, en bolsas, instantáneos, con mil recetas para preparar, sabor naranja, fresas, nacos, chidos, relaxs, limón y durazno. Los puedes encontrar de mil maneras: en un funeral, en un cine, en una plaza, en un teatro, en una fiesta, en una esquina esperando el camión, en un camión, al bajarte de un camión, en el Chat, en el trabajo, en el gimnasio, en la iglesia, debajo de una planta, arriba de una nube, en un helado sabor melón. Los puedes pedir por televisión, los puedes solicitar en el periódico, o esperar a que el te llame… no importa, hay miles y miles de personas a las que puedes llamarles amigo. Lo importante, claro esta, es que sepas cuidarlo de verdad.

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