¿Quién eres tú?
By Insana.
Mides un metro con setenta y cinco centímetros. Tu piel es morena como la tierra que se tuesta bajo el sol, y se convierte en la canela de tu dulzura afeminada. Tu cabello es negro y espeso, y alguna vez te he leído diciendo que simula una nube de tormenta sobre tus pensamientos. Me imagino que será porque no sueles cortártelo seguido, y cuando lo haces tu cielo se despeja demasiado, así como tus pensamientos; Tus ojos son los de tu madre, pero ven de la misma forma que ve tu padre: borroso. Como si tuvieras las mismas copas encima, o los mismos fantasmas. Pero tú imaginación y astucia te hace descifrar cada espejismo, desenmascarar cada disfraz, romper cada barrera… y eso hasta ahora te ha funcionado bien, y esperemos que te funcione unos años más de la misma forma, por lo menos hasta que realices tus sueños más importantes. Como publicar una novela, actuar en alguna película, grabar algún disco y tener algunos cuantos fans, vivir en paz con el amor de tu vida más de seis meses, y eso solo por comentar. Tienes los brazos largos, fácilmente confundibles con alas, pues estas seguro de que si tu alma no hubiese encarnado en el cuerpo de un humano, lo hubiera hecho en el de un halcón, o en algo mas femenino, como una paloma rey. Tus piernas son firmes, y tu teoría adjunta un alegato de que son así para sostener los fuertes sentimientos que llevas dentro, los cuales a veces se disuelven y se convierten en esas horribles lonjitas que tanto odias y tratas de ignorar, aunque te sea imposible. Tu obsesión por ese aspecto de tu vida (el físico) te ha llevado a ser de muchas maneras, a veces el neurótico obsesionado, y a veces el conformista resignado, acentuando claro, que ninguna de esas dos formas te cae muy bien de ti. Pero sigues de pie aunque en el espejo te miras de rodillas. Te cubres del sol quemante de la vida con tus miles de banderas: La música de Enrique Bunbury, tu apasionado ateismo, tu lucha contra el calentamiento global, tu inconformismo político, y los “infaltables” libros (de novelas y poemas), revistas, discos, ropa, antros, bares, cafés, diarios personales, libretas de notas, dibujos, pinturas, deportes, sueños y el “bla bla bla cotidiano” de todos los días… Aun a pesar de que conozco todo esto de ti, no se quien diablos eres realmente. ¿Intentaremos averiguarlo?... puedo adivinar tu respuesta: “No vale la pena”. Entonces olvidémoslo. Nos quedamos donde comenzamos: “¿Quién eres tu?” Te llamas de muchas formas, pero en este lugar has preferido llamarte Nicolás Severo. Un placer.
By Insana.
Mides un metro con setenta y cinco centímetros. Tu piel es morena como la tierra que se tuesta bajo el sol, y se convierte en la canela de tu dulzura afeminada. Tu cabello es negro y espeso, y alguna vez te he leído diciendo que simula una nube de tormenta sobre tus pensamientos. Me imagino que será porque no sueles cortártelo seguido, y cuando lo haces tu cielo se despeja demasiado, así como tus pensamientos; Tus ojos son los de tu madre, pero ven de la misma forma que ve tu padre: borroso. Como si tuvieras las mismas copas encima, o los mismos fantasmas. Pero tú imaginación y astucia te hace descifrar cada espejismo, desenmascarar cada disfraz, romper cada barrera… y eso hasta ahora te ha funcionado bien, y esperemos que te funcione unos años más de la misma forma, por lo menos hasta que realices tus sueños más importantes. Como publicar una novela, actuar en alguna película, grabar algún disco y tener algunos cuantos fans, vivir en paz con el amor de tu vida más de seis meses, y eso solo por comentar. Tienes los brazos largos, fácilmente confundibles con alas, pues estas seguro de que si tu alma no hubiese encarnado en el cuerpo de un humano, lo hubiera hecho en el de un halcón, o en algo mas femenino, como una paloma rey. Tus piernas son firmes, y tu teoría adjunta un alegato de que son así para sostener los fuertes sentimientos que llevas dentro, los cuales a veces se disuelven y se convierten en esas horribles lonjitas que tanto odias y tratas de ignorar, aunque te sea imposible. Tu obsesión por ese aspecto de tu vida (el físico) te ha llevado a ser de muchas maneras, a veces el neurótico obsesionado, y a veces el conformista resignado, acentuando claro, que ninguna de esas dos formas te cae muy bien de ti. Pero sigues de pie aunque en el espejo te miras de rodillas. Te cubres del sol quemante de la vida con tus miles de banderas: La música de Enrique Bunbury, tu apasionado ateismo, tu lucha contra el calentamiento global, tu inconformismo político, y los “infaltables” libros (de novelas y poemas), revistas, discos, ropa, antros, bares, cafés, diarios personales, libretas de notas, dibujos, pinturas, deportes, sueños y el “bla bla bla cotidiano” de todos los días… Aun a pesar de que conozco todo esto de ti, no se quien diablos eres realmente. ¿Intentaremos averiguarlo?... puedo adivinar tu respuesta: “No vale la pena”. Entonces olvidémoslo. Nos quedamos donde comenzamos: “¿Quién eres tu?” Te llamas de muchas formas, pero en este lugar has preferido llamarte Nicolás Severo. Un placer.

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