Cosas de la vida
by Insana.
Un día lluvioso. Mi bicicleta esta averiada y por lo tanto tengo que comprender que el transporte público es lo más razonable para mi situación. Además, después del casi atropello del día anterior estoy pensando seriamente no volver a tomar largas distancias en la bicicleta. Lo más prudente es dirigirme únicamente al gimnasio en ella, lo cual me parece productivo, de calentamiento y divertido. Pero en fin, como el día esta lluvioso me tuve que venir en camión.
Oh sorpresa, Santa Catarina esta mas inundado que el Océano Pacifico. Los autos parecen lanchas, y las personas en las banquetas sirenas sobre sus rocas ciñendo sus largos cabellos dorados. A una señora la mojaron hasta la cabeza. Creo que fue divertido, si no hubiera sido porque a esa señora la conocía. Una de esas miles de señoras que se encariñaron conmigo en el mercado ambulante en mis años de inmigrante y soñador. De esas señoras que me reconocían hasta las tortillas. Pero de ahí para allá, supongo que fue divertido debido a “que muchas personas” –con esto quiero decir que todo el camión- estallaron en risas.
Ahh la nostalgia de las lluvias. Mis peores recuerdos, válgame la redundancia (y es que no se porque esta aferrada maña de recodar las peores cosas de mi vida), se han suscitado con un diorama lluvioso. El día que mi tatarabuela murió llovía, y a mi no me cabía en la cabeza porque, si todos temblaban del frío y el llanto en el cementerio. La muerte es un tema casi imposible de tratar conmigo. Para comenzar, porque soy escéptico. Para mi esas patrañas de lo inentendible no me caben en la cabeza, y vaya que es difícil lidiar con esto, puesto que la mayoría de las personas tienen en sus mentes formuladas las ideas de lo “inentendible” como si se tratara de un cerebelo mas. Y la sangre, giu. En especial cuando se trata de sangre seca. Porque la sangre seca es la mas rara y la mas estremecedora. La sangre caliente que vuela por todas partes pintando con su colorido carmesí por aquí y por allá me parece divertida. Simplemente recordar a Kill Bill me da risa… y esa cancioncita... Pero en fin, en mi trastornado cerebro la muerte no cabe y no cabrá nunca. Creo que si algún día me decidiera acudir con un psicólogo y a tomar una terapia, seria el tema central en mis bla bla bla. ¿Que yo creo que no debería existir?, sinceramente si, soy de los que apoyarían esa idea. Si se pudiera demandar a Dios y llevar ese tema a los juzgados seria muy interesante: “Óigame usted, ¿Por qué nos mata?”... Pero Dios es otro tema “inentendible” y por lo tanto “intratable”. Es algo así como, osh, no me interesa porque para comenzar ni me lo creo.
Pero ya estoy llegando a mi destino y es tiempo de que me baje. Estoy seguro que al bajar me mojare demasiado.
Oh sorpresa, Santa Catarina esta mas inundado que el Océano Pacifico. Los autos parecen lanchas, y las personas en las banquetas sirenas sobre sus rocas ciñendo sus largos cabellos dorados. A una señora la mojaron hasta la cabeza. Creo que fue divertido, si no hubiera sido porque a esa señora la conocía. Una de esas miles de señoras que se encariñaron conmigo en el mercado ambulante en mis años de inmigrante y soñador. De esas señoras que me reconocían hasta las tortillas. Pero de ahí para allá, supongo que fue divertido debido a “que muchas personas” –con esto quiero decir que todo el camión- estallaron en risas.
Ahh la nostalgia de las lluvias. Mis peores recuerdos, válgame la redundancia (y es que no se porque esta aferrada maña de recodar las peores cosas de mi vida), se han suscitado con un diorama lluvioso. El día que mi tatarabuela murió llovía, y a mi no me cabía en la cabeza porque, si todos temblaban del frío y el llanto en el cementerio. La muerte es un tema casi imposible de tratar conmigo. Para comenzar, porque soy escéptico. Para mi esas patrañas de lo inentendible no me caben en la cabeza, y vaya que es difícil lidiar con esto, puesto que la mayoría de las personas tienen en sus mentes formuladas las ideas de lo “inentendible” como si se tratara de un cerebelo mas. Y la sangre, giu. En especial cuando se trata de sangre seca. Porque la sangre seca es la mas rara y la mas estremecedora. La sangre caliente que vuela por todas partes pintando con su colorido carmesí por aquí y por allá me parece divertida. Simplemente recordar a Kill Bill me da risa… y esa cancioncita... Pero en fin, en mi trastornado cerebro la muerte no cabe y no cabrá nunca. Creo que si algún día me decidiera acudir con un psicólogo y a tomar una terapia, seria el tema central en mis bla bla bla. ¿Que yo creo que no debería existir?, sinceramente si, soy de los que apoyarían esa idea. Si se pudiera demandar a Dios y llevar ese tema a los juzgados seria muy interesante: “Óigame usted, ¿Por qué nos mata?”... Pero Dios es otro tema “inentendible” y por lo tanto “intratable”. Es algo así como, osh, no me interesa porque para comenzar ni me lo creo.
Pero ya estoy llegando a mi destino y es tiempo de que me baje. Estoy seguro que al bajar me mojare demasiado.

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